La muerte de Fernando Confessore provocó una profunda tristeza entre sus familiares, amigos y compañeros de trabajo, además de las numerosas personas que lo acompañaron durante sus 30 años en televisión. En medio del dolor por su partida, Julieta, una de sus hijas, decidió despedirlo públicamente con una conmovedora carta que compartió en su cuenta de Instagram.
Junto a varias fotografías familiares, la joven abrió su corazón y expresó la dificultad de aceptar que su papá ya no está. Con palabras cargadas de amor y nostalgia, recordó los momentos cotidianos que compartían, las reuniones familiares y todos esos planes que quedaron pendientes: “Hola pá, hace días que busco las palabras justas, pero siento que nada va a ser suficiente”, comenzó escribiendo Julieta, quien reconoció que todavía espera que su padre regrese a casa.
En uno de los pasajes más conmovedores de su publicación, la hija del meteorólogo describió cómo atraviesa los primeros días sin él y evocó aquellas escenas sencillas que formaban parte de su vida cotidiana: “Todavía sigo esperando que vuelvas, desde ese maldito viernes a la madrugada. Me cuesta entender la casa sin vos, sin verte armando el pronóstico, tomando mate en el jardín, estudiando italiano o leyendo”, expresó.
También recordó los mensajes que recibía de su papá, siempre pendiente de la familia y dispuesto a organizar encuentros alrededor de una buena comida: “Voy a extrañar tus mensajes preguntando cómo estábamos y si el finde nos juntábamos a comer unas pastas, un asadito o una hamburguesa”, escribió, al evocar esas pequeñas costumbres que hoy se transformaron en recuerdos imborrables.
Pero fue al hablar de los proyectos que ya no podrán compartir cuando Julieta dejó una de las frases más dolorosas de su despedida: “Nos quedaron tantas cosas por vivir juntos… Me entristece pensar cuánto esperabas la jubilación para disfrutar de las cosas que te gustaban”.
A pesar de la tristeza, Julieta contó que los recuerdos de su papá también les regalan momentos de alegría. Según explicó, su personalidad ocurrente y espontánea hace que muchas anécdotas familiares terminen en risas, incluso en medio del duelo: “Acá nos acordamos de vos todo el tiempo. Eras tan ocurrente, sencillo y espontáneo, que siempre imaginamos qué responderías o qué chiste harías. Los recuerdos que nos hacen llorar terminan convirtiéndose en risas, porque alguna anécdota graciosa tuya siempre aparece”, relató.
“No estoy preparada para decirte adiós ni para entender que ya no estás. Espero que, con el tiempo, duela un poquito menos”.
Además, enumeró algunas de las particulares costumbres que caracterizaban al meteorólogo y que hoy se sienten más presentes que nunca en el hogar familiar: “En casa se siente tu ausencia en todos lados, pero nos quedan tus costumbres y tus mañas de viejo gruñón: tu obsesión con los horarios, el lugar exacto donde estacionabas, que el tanque nunca bajara de un cuarto y que nadie te cambiara los planes. Eras así, pá, y eso también era parte de lo que más amábamos de vos”, expresó con ternura.
En su carta, la joven también destacó la huella que dejó su papá a lo largo de sus tres décadas de trabajo, en las que entró a miles de hogares para informar el pronóstico del tiempo y acompañar a los televidentes con su calidez: “Durante 30 años entraste a miles de hogares para dar el pronóstico y decirle a la gente con qué ropa salir. Como dijiste en aquel video de jovencito que se hizo viral… sí, hiciste algo por la humanidad: brindaste un servicio y llegaste a los corazones de la gente con tu calidez y simpatía”, escribió.
Asimismo, agradeció las innumerables muestras de cariño que recibió la familia desde que se conoció la noticia de su muerte: “Estos días recibimos miles de mensajes llenos de cariño. Ojalá hayas sentido todo este amor en vida”, manifestó.
“Estos días recibimos miles de mensajes llenos de cariño. Ojalá hayas sentido todo este amor en vida”.
Hacia el tramo final de su despedida, Julieta reconoció que todavía busca respuestas para entender la pérdida de su papá, aunque sabe que no siempre existen explicaciones capaces de aliviar el dolor: “Papi, sigo buscando explicaciones, pero no las hay. Elijo creer que ya cumpliste tu misión en este plano”, expresó.
Y luego compartió las palabras que sintetizaron el profundo dolor que atraviesa desde su partida: “No estoy preparada para decirte adiós ni para entender que ya no estás. Espero que, con el tiempo, duela un poquito menos”.

Finalmente, la joven le aseguró que el amor de la familia permanecerá intacto y que sus seres queridos seguirán cuidándose, tal como él lo hacía: “Te amamos y te vamos a amar por siempre. Acá nos cuidaremos entre nosotras, como siempre lo hiciste vos, con más fuerza que nunca”, escribió.
En el cierre de la carta, Julieta incluyó un saludo para los seres queridos que ya no están y dedicó unas palabras especiales a su mamá, compañera de vida de Fernando desde la adolescencia: “Saludos para el abuelo y Toto, tus tres chicas, la tía, la abuela y tu amor desde los 17 años: mamá”.
“Saludos para el abuelo y Toto, tus tres chicas, la tía, la abuela y tu amor desde los 17 años: mamá”.
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EL DESGARRADOR LLANTO DE LUIS OTERO EN VIVO TRAS LA MUERTE DE FERNANDO CONFESSORE: “PARECE MENTIRA”
La muerte de Fernando Confessore conmocionó a sus compañeros de eltrece, que este viernes le dedicaron un sentido homenaje en Mediodía Noticias. Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando Luis Otero recordó al meteorólogo y se quebró en vivo al ver por última vez en pantalla a quien había compartido tantas jornadas de trabajo con él.
La noticia golpeó profundamente al equipo del noticiero, que hasta el día anterior había compartido con Confessore sus habituales intercambios al aire, sus bromas y la rutina de cada emisión.
“Es muy difícil. Parece mentira que no lo tenemos acá, a nuestro querido Confe. Un rayo nos cayó en la cabeza”, expresó Otero, visiblemente emocionado, mientras observaba el último pronóstico del tiempo que había presentado su compañero.

“Nosotros hacíamos el noti más largo del mundo, como le decimos nosotros al de los sábados”, contó. Y cerró, muy angustiado: “Son seis horas, es muy largo, y la comunidad que se genera y que tenemos, de la gente que nos sigue, de la gente que todos los días nos manda mensajes”.






