Luego de quedar envuelta en el escándalo que volvió a poner a Luciano Castro en el ojo de la tormenta, Sabrina Rojas decidió tomar una postura firme y comunicarla públicamente.
La actriz y conductora utilizó sus redes sociales para anunciar una determinación tajante frente a la exposición que se generó a partir de sus declaraciones sobre su ex y padre de sus hijos Esperanza y Fausto.
A través de una historia de Instagram, Sabrina fue directa y explicó por qué no volverá a hablar con la prensa sobre el tema: “Solo paso por acá para avisar a mis compañeros que no voy a dar notas. Todo es un montón”, comenzó diciendo.
En el mismo mensaje, la ex del actor reconoció que su trabajo en televisión hace inevitable que algunas cuestiones personales se filtren al aire, pero dejó en claro que no quiere que eso se multiplique sin control: “Por supuesto que trabajo en dos programas en vivo, y ahí es inevitable hacer referencia a algunas cosas. Pero necesito no verme replicada por todos lados”.
“Al trabajar en un canal es fácil encontrarme y no quiero ser mala onda. Por eso aviso. Los quiero”, cerró Sabrina, dejando en claro su firme postura.
Sabrina Rojas: “Solo paso por acá para avisar a mis compañeros que no voy a dar notas. Todo es un montón”.
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LA DURA DECISIÓN DE SABRINA ROJAS CON LUCIANO CASTRO EN PLENO ESCÁNDALO: “YO NO SOY SU MAMÁ”
En medio del terremoto que sacude a Luciano Castro por la aparición de una supuesta amante tras la infidelidad a Griselda Siciliani, Sabrina Rojas sorprendió al revelar por qué decidió no intervenir ni hablar con su ex por todo lo que está pasando.
En Sálvese Quien Pueda, la conducotra fue consultada sobre si no siente la necesidad de llamarlo y tratar de frenar el escándalo. Y aunque admitió que la confianza existe, dejó en claro que ya no le corresponde ocupar ese lugar.
“La verdad que la confianza la tengo para levantar el teléfono y decirle ‘che, ¿qué pasó?’, o tratar de frenar todo esto. Pero ya es su vida y yo no me puedo meter”, explicó.

Sabrina contó que sí habla con Luciano todos los días, pero por un motivo muy concreto: “Hablé anoche, hablé hoy con Luciano. Todos temas de niños (Esperanza y Fausto, los hijos que tienen en común). Yo me puedo meter en algo que pueda salpicar a mis hijos o cosas cotidianas con mis hijos. Yo no soy su mamá”.
Con una honestidad brutal, la actriz confesó que muchas veces le dan ganas de ayudarlo, pero se frena: “Juro que hay veces que tengo ganas de abrazarlo, de ayudarlo, de llamar a un amigo o a su mismo abogado y decir ‘hagan algo’”.
“La verdad que la confianza la tengo para levantar el teléfono y decirle ‘che, ¿qué pasó?’, o tratar de frenar todo esto. Pero ya es su vida y yo no me puedo meter”.
Incluso recordó que cuando todavía estaba en pareja con él sí trataba de cuidarle la imagen: “Cuando nos separamos, al principio, yo trataba de decirle ‘che, fijate esto que hiciste’. Trataba, como una hermana, de cuidarle un poco la imagen y después entendí que no. Él es un adulto y se tiene que cuidar”.
Y, sin vueltas, dejó una reflexión lapidaria sobre el presente mediático de Luciano: “Los mejores años de Luciano, donde mejor se lo veía, fue cuando estuvimos juntos. Estaba prolijo, estaba divino. Nos separamos y apareció en la bañera con muñecas Barbie”, cerró en referencia al videoclip que protagonizó Luciano con su exnovia, Flor Vigna.





