¡Se terminó Gran Hermano: Generación Dorada! Después de meses de convivencia, estrategias, polémicas y emociones, Solange “Sol” Abraham se consagró como la gran campeona de la edición del reality de Telefe.
La definición tuvo como protagonistas a Sol y Gisela “Yipio” Pintos, quienes llegaron a la última instancia después de un extenso recorrido dentro de la casa. Finalmente, el nombre de Sol fue el que se escuchó en el momento más esperado de la noche.
Con la cuenta regresiva en marcha y una enorme expectativa en el estudio, llegó el anuncio que definió la competencia: “¡Gana Gran Hermano Generación Dorada! ¡La gran ganadora de esta edición es... ¡Sol!”, gritó Santiago del Moro.

Inmediatamente, comenzaron los gritos y festejos. Visiblemente emocionada, la flamante ganadora recibió el trofeo y fue felicitada por la conducción. La definición también tuvo un reconocimiento para Yipio, quien terminó como finalista de esta edición. “¡Yipio, también felicitaciones para vos! ¡Fueron las mejores!”, expresó el conductor durante el cierre del programa.

Después de meses dentro de la casa, Sol consiguió llegar hasta el último día y quedarse con el título de campeona. Ahora, con el trofeo finalmente en sus manos, llegó el momento de festejar la consagración: “¡Gracias!”, fue una de las primeras palabras de Sol tras conocer que se había convertido en la gran campeona de Gran Hermano: Generación Dorada.
¡Felicitaciones!

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EL CONMOVEDOR REENCUENTRO DE SOL ABRAHAM CON SU FAMILIA, A HORAS DE LA GRAN FINAL DE GRAN HERMANO: “YO YA GANÉ”
Solange “Sol” Abraham atraviesa las últimas horas dentro de la casa de Gran Hermano: Generación Dorada con una mezcla de nervios, emoción y mucha expectativa. A poco de conocerse quién será el ganador de esta edición, la participante tuvo un momento muy especial durante la transmisión en vivo: pudo reencontrarse con sus seres queridos.
La sorpresa comenzó cuando Solange se acercó para recibir a su mamá, Norma. “¡Hola, mami!”, exclamó apenas la vio, antes de fundirse en un abrazo con ella.
Pero la sorpresa no terminó allí. También llegaron su hija Delfina, su hermana Neolia y su sobrino Felipe, quienes pudieron abrazarla y compartir unos minutos con ella antes de la gran definición.

Con sus seres queridos frente a ella, Solange les explicó que estaba atravesando el último tramo de su experiencia en el reality y les dejó una enseñanza que quería que recordaran cuando fueran grandes: “Yo estoy ya en el último, último, último momento de este juego de mi trabajo”, comenzó diciéndoles.
Luego reconoció que todavía no sabía qué iba a pasar en la final: “No sé qué va a pasar, si voy a ganar o no voy a ganar. Porque saben que yo ya gané. ¿Saben por qué? Porque les quiero demostrar a los dos que hay que esforzarse. Y hay que darlo todo. Que hay que hacer todo por cumplir los sueños. Y sobre todo con esfuerzo y constancia”, expresó.

“Yo quiero ser un ejemplo para ustedes con eso. Si alguien les dice que no, ¿ustedes qué tienen que decir? ‘Sí se puede’”, cerró, visiblemente movilizada por este momento.
Así, a horas de la gran final de Gran Hermano, Solange recibió el abrazo que necesitaba y convirtió uno de los momentos más emotivos de su experiencia en la casa en un mensaje de esfuerzo, perseverancia y sueños cumplidos.






