La tensión volvió a instalarse en la casa de Gran Hermano: Generación Dorada. En medio del aislamiento y la presión constante del reality, el dueño de la casa decidió intervenir con un fuerte comunicado dirigido a todos los participantes, luego de detectar reiteradas desobediencias a una de las reglas más importantes del juego.
Dentro del programa, las normas no solo organizan la convivencia diaria, sino que también influyen directamente en el desarrollo de las estrategias y en el futuro de cada jugador. Y hay una que está por encima de todas: no tener contacto con el afuera.
Sin embargo, en las últimas horas esa regla volvió a ponerse en jaque cuando se escucharon gritos provenientes del exterior de la casa. Como suele ocurrir en estos casos, personas que pasan por la zona intentan enviar mensajes a los jugadores, algo que está terminantemente prohibido dentro del juego.

Por tal motivo, el Big reunió a todos los participantes en el living para recordarles el protocolo que deben seguir ante este tipo de situaciones: “Ustedes saben que existen normas específicas con respecto a los gritos provenientes del exterior; no pueden hacerse los desentendidos”, comenzó el comunicado.
Luego fue contundente al recordar la regla: cada vez que se escucha un grito, los jugadores deben ingresar inmediatamente al interior de la casa y, además, tienen prohibido comentar lo que escucharon: “No pueden hablar de eso. Hagan de cuenta que no sucedió”, remarcó la voz del reality.
“Ustedes saben que existen normas específicas con respecto a los gritos provenientes del exterior; no pueden hacerse los desentendidos”.
“Anoche hubo un grito; muchos de ustedes estaban en el jardín, por lo cual los envié a la casa. Aunque saben de la prohibición, algunos decidieron hablar sobre lo que escucharon o creyeron entender”, señaló.
“No pretendan utilizar los gritos en beneficio propio”, advirtió. Antes de cerrar el comunicado, la voz de Gran Hermano dejó una advertencia que generó preocupación entre los hermanitos: “Fueron muchos los participantes involucrados en este episodio. Cada uno de ustedes sabe el nivel de responsabilidad que tiene”, expresó.
Y concluyó con una frase que dejó claro que la paciencia de la producción llegó a su límite: “La próxima que observe una conducta similar estableceré castigos grupales e individuales, créanme que no van a gustarles. Es mi última advertencia”.
“La próxima que observe una conducta similar estableceré castigos grupales e individuales, créanme que no van a gustarles. Es mi última advertencia”.
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CARMIÑA SE QUEBRÓ EN VIVO TRAS SU EXPULSIÓN DE GRAN HERMANO Y PIDIÓ DISCULPAS: “NO SOY RACISTA”
Luego de su explosiva salida de Gran Hermano: Generación Dorada y en medio de la fuerte polémica que generaron sus comentarios dentro de la casa, Carmiña Masi protagonizó un momento cargado de emoción. Entre lágrimas, la exparticipante abrió su corazón, reconoció errores y dejó en claro su postura frente a las acusaciones que recibió.
Al comenzar la charla, Carmiña aseguró que, pese al escándalo, valora la oportunidad que tuvo de participar del reality: “Me encanta estar en la televisión argentina, no hay mal que por bien no venga”, expresó en Cortá por Lozano.
En ese sentido, explicó que ahora quiere revisar lo que ocurrió dentro del programa para poder aprender de la experiencia: “Voy a tratar de ver lo feo que hice en Gran Hermano para aprender de eso. Siento que fue feo lo que hice. Las veces que veo el material me da mucha vergüenza ver lo que hice y lo que dije”, confesó visiblemente afectada.

La exparticipante también contó que, en el momento en que hizo el comentario que generó la polémica hacia Mavinga, no dimensionó la gravedad de la situación: “Si bien en ese momento me di cuenta y usé mi muletilla de ‘borrá eso’, nadie está obligado a conocerme”, explicó.
“Ni siquiera me di cuenta de que fue tan grave hasta que el señor Gran Hermano hace el comunicado. No me estaba dando cuenta hasta que dijo mi nombre. Pasaron cosas mucho más fuertes en la casa, pero no me voy a defender tirando para abajo a mis compañeros”.
Uno de los momentos más intensos llegó cuando se refirió a las acusaciones de racismo que surgieron tras el episodio. Allí, Carmiña fue tajante al rechazar esa etiqueta: “No me siento una persona racista, no soy racista y no me gusta esa palabra”, afirmó.

Incluso aseguró que dentro de la casa mantenía una buena relación con Mavinga: “Si fuese una persona racista no compartiría un día en la casa con ella. Dormía conmigo y me contaba cosas de su vida”, sostuvo.
Más adelante, Carmiña dejó de lado el análisis del juego y abrió su corazón para hablar de su propia vida: “Yo no sabría explicarlo, necesito terapia. Nunca pude encontrar un buen psicólogo, todo el mundo tiene que hacer terapia”, expresó.
“No me siento una persona racista, no soy racista y no me gusta esa palabra”.
En ese momento la emoción la desbordó y comenzó a llorar: “Yo tengo el síndrome del impostor, como que yo misma me boicoteo, no sé por qué”.
“De repente, cuando a mí me va muy bien digo que algo va a pasar. Siempre pienso lo peor o que me va a pasar algo feo, para que a mí no me sorprenda. Me pasan buenas cosas, pero no las disfruto cuando me pasan. No me permito disfrutar porque va a venir algo malo siempre. Siempre pasa, es como que me boicoteo. Es lo que me pasaba en la casa”, cerró, a corazón abierto.





