En una noche cargada de discuiones dentro de la casa de Gran Hermano: Generación Dorada, Solange Abraham y Andrea del Boca protagonizaron una tremenda pelea que dejó a todos sus compañeros mudos. Lo que comenzó como un debate sobre las dinámicas de grupo terminó en un durísimo intercambio de acusaciones, con chicanas por el protagonismo y hasta insultos sobre la forma de jugar.
Todo arrancó cuando Andrea cuestionó cómo se toman las decisiones dentro de los distintos grupos de la casa y apuntó directamente a Sol y a su aliado. “En este caso, las cabezas son Sol y Emanuel, o Emanuel y Sol, para que no haya problemas de protagonismo”, lanzó, picante. Y agregó: “Con respecto a mi grupo, nosotras somos muy democráticas y cada una decide, opina y tiene voz y voto”.
El cruce siguió escalando cuando Abraham insinuó que Del Boca era una “planta” dentro del juego, lo que provocó una inmediata defensa de la concursante: “Yo salí una de las primeras en la placa ”planta", con lo cual ni soy una planta y evidentemente soy una persona querida afuera”, disparó Andrea, haciendo referencia al apoyo del público.

Sin embargo, Solange no dio el brazo a torcer y la fulminó con una frase que encendió aún más la discusión: “Sos una planta. Una planta que duerme todo el día. La verdad, dormís más siesta que lo que estás despierta”.
En medio del tenso intercambio, Sol también aprovechó para tirarle un dardo sobre el rol de la actriz dentro de su propio grupo: “¿Sabés qué pasa en este grupo? En este grupo no hay ego. Acá, nosotros, somos iguales. Me parece que en el tuyo, la que tiene mucho ego, sos vos”, lanzó.
La respuesta de Andrea fue inmediata y dejó claro que el conflicto recién empezaba: “¿Vos creés que si yo tuviese ego, estaría acá?”, cerró, dejando un clima de pura tensión en la casa.

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GRAN HERMANO LANZÓ UNA DURA ADVERTENCIA A LOS PARTICIPANTES TRAS SUS REITERADAS DESOBEDIENCIAS
La tensión volvió a instalarse en la casa de Gran Hermano: Generación Dorada. En medio del aislamiento y la presión constante del reality, el dueño de la casa decidió intervenir con un fuerte comunicado dirigido a todos los participantes, luego de detectar reiteradas desobediencias a una de las reglas más importantes del juego.
Dentro del programa, las normas no solo organizan la convivencia diaria, sino que también influyen directamente en el desarrollo de las estrategias y en el futuro de cada jugador. Y hay una que está por encima de todas: no tener contacto con el afuera.
Sin embargo, en las últimas horas esa regla volvió a ponerse en jaque cuando se escucharon gritos provenientes del exterior de la casa. Como suele ocurrir en estos casos, personas que pasan por la zona intentan enviar mensajes a los jugadores, algo que está terminantemente prohibido dentro del juego.

Por tal motivo, el Big reunió a todos los participantes en el living para recordarles el protocolo que deben seguir ante este tipo de situaciones: “Ustedes saben que existen normas específicas con respecto a los gritos provenientes del exterior; no pueden hacerse los desentendidos”, comenzó el comunicado.
Luego fue contundente al recordar la regla: cada vez que se escucha un grito, los jugadores deben ingresar inmediatamente al interior de la casa y, además, tienen prohibido comentar lo que escucharon: “No pueden hablar de eso. Hagan de cuenta que no sucedió”, remarcó la voz del reality.
“Ustedes saben que existen normas específicas con respecto a los gritos provenientes del exterior; no pueden hacerse los desentendidos”.
“Anoche hubo un grito; muchos de ustedes estaban en el jardín, por lo cual los envié a la casa. Aunque saben de la prohibición, algunos decidieron hablar sobre lo que escucharon o creyeron entender”, señaló.
“No pretendan utilizar los gritos en beneficio propio”, advirtió. Antes de cerrar el comunicado, la voz de Gran Hermano dejó una advertencia que generó preocupación entre los hermanitos: “Fueron muchos los participantes involucrados en este episodio. Cada uno de ustedes sabe el nivel de responsabilidad que tiene”, expresó.
“La próxima que observe una conducta similar estableceré castigos grupales e individuales, créanme que no van a gustarles. Es mi última advertencia”.
Y concluyó con una frase que dejó claro que la paciencia de la producción llegó a su límite: “La próxima que observe una conducta similar estableceré castigos grupales e individuales, créanme que no van a gustarles. Es mi última advertencia”.





