La convivencia en Gran Hermano: Generación Dorada ya empezó a mostrar grietas. Y esta vez fue Andrea del Boca quien decidió ponerle un freno a ciertas actitudes dentro de la casa. Con tono firme y sin vueltas, la actriz se plantó frente a sus compañeros y dejó en claro que no está dispuesta a tolerar el desperdicio de comida ni el mal uso de los recursos.
Todo comenzó con una charla sobre la higiene y el uso compartido de los productos: “Ya dijo ayer Santiago del Moro que en algún momento se van a terminar los recursos y no es justo”, advirtió.
Pero el punto más picante llegó cuando habló de la comida: “El que abre algo o el que cocina algo, se lo come porque no se tira la comida. Hay gente que no tiene para comer. Y nosotros en breve quizás tampoco tengamos hasta que vuelvan a dar el presupuesto”.

La actriz recordó una situación puntual que la indignó: “Ayer a la noche quedó pollo en el horno. Y no es justo que queden cosas porque después es ‘se tira’. Me lo voy a comer yo, no tengo problema”, expresó. Y cerró, tajante: “No se tira la comida, chicos”.
Andrea del Boca: “Ya dijo ayer Santiago del Moro que en algún momento se van a terminar los recursos y no es justo”.
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LA EXTRAÑA ACTITUD DE ANDREA DEL BOCA EN SU PRIMER DÍA EN GRAN HERMANO: GENERACIÓN DORADA
El ingreso de Andrea del Boca a Gran Hermano: Generación Dorada prometía ser uno de los grandes acontecimientos de la edición. Y en apenas su primer día, la actriz ya generó repercusiones por una escena tan emotiva como llamativa.
En las imágenes, que se viralizaron en las redes sociales y entre los seguidores del reality de Telefe, se la ve sola en la habitación, sentada en la cama, sosteniendo una almohada que tenía impresa una foto de su hija Anna Chiara y su perro.
Con un tono suave y visiblemente movilizada, Andrea le habló directamente a la imagen como si estuviera en contacto con ellos: “Mandale un beso de mi parte, de su suegrita”, expresó la actriz, riéndose, en un susurro cargado de afecto.
Segundos después, aún abrazada a la almohada, cerró el breve momento con una frase cotidiana que contrastó con la intensidad emocional de la escena: “Bueno, me voy a ir a buscar agua”.
El gesto, íntimo y fuera de lo común dentro de la dinámica del programa, no tardó en despertar todo tipo de interpretaciones entre los televidentes, que destacaron tanto la vulnerabilidad de la actriz como el desconcierto que generó verla interactuar con un objeto personal en medio del aislamiento.





