Luego de su explosiva salida de Gran Hermano: Generación Dorada y en medio de la fuerte polémica que generaron sus comentarios dentro de la casa, Carmiña Masi protagonizó un momento cargado de emoción. Entre lágrimas, la exparticipante abrió su corazón, reconoció errores y dejó en claro su postura frente a las acusaciones que recibió.
Al comenzar la charla, Carmiña aseguró que, pese al escándalo, valora la oportunidad que tuvo de participar del reality: “Me encanta estar en la televisión argentina, no hay mal que por bien no venga”, expresó en Cortá por Lozano.
En ese sentido, explicó que ahora quiere revisar lo que ocurrió dentro del programa para poder aprender de la experiencia: “Voy a tratar de ver lo feo que hice en Gran Hermano para aprender de eso. Siento que fue feo lo que hice. Las veces que veo el material me da mucha vergüenza ver lo que hice y lo que dije”, confesó visiblemente afectada.

La exparticipante también contó que, en el momento en que hizo el comentario que generó la polémica hacia Mavinga, no dimensionó la gravedad de la situación: “Si bien en ese momento me di cuenta y usé mi muletilla de ‘borrá eso’, nadie está obligado a conocerme”, explicó.
“Ni siquiera me di cuenta de que fue tan grave hasta que el señor Gran Hermano hace el comunicado. No me estaba dando cuenta hasta que dijo mi nombre. Pasaron cosas mucho más fuertes en la casa, pero no me voy a defender tirando para abajo a mis compañeros”.
Uno de los momentos más intensos llegó cuando se refirió a las acusaciones de racismo que surgieron tras el episodio. Allí, Carmiña fue tajante al rechazar esa etiqueta: “No me siento una persona racista, no soy racista y no me gusta esa palabra”, afirmó.

Incluso aseguró que dentro de la casa mantenía una buena relación con Mavinga: “Si fuese una persona racista no compartiría un día en la casa con ella. Dormía conmigo y me contaba cosas de su vida”, sostuvo.
Más adelante, Carmiña dejó de lado el análisis del juego y abrió su corazón para hablar de su propia vida: “Yo no sabría explicarlo, necesito terapia. Nunca pude encontrar un buen psicólogo, todo el mundo tiene que hacer terapia”, expresó.
“No me siento una persona racista, no soy racista y no me gusta esa palabra”.
En ese momento la emoción la desbordó y comenzó a llorar: “Yo tengo el síndrome del impostor, como que yo misma me boicoteo, no sé por qué”.
“De repente, cuando a mí me va muy bien digo que algo va a pasar. Siempre pienso lo peor o que me va a pasar algo feo, para que a mí no me sorprenda. Me pasan buenas cosas, pero no las disfruto cuando me pasan. No me permito disfrutar porque va a venir algo malo siempre. Siempre pasa, es como que me boicoteo. Es lo que me pasaba en la casa”, cerró, a corazón abierto.
“De repente, cuando a mí me va muy bien digo que algo va a pasar. Siempre pienso lo peor o que me va a pasar algo feo, para que a mí no me sorprenda“.
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CARMIÑA LE PIDIÓ PERDÓN A LA FAMILIA DE MAVINGA TRAS SU EXPULSIÓN DE GRAN HERMANO: “NO TENGO JUSTIFICACIÓN”
El escándalo por los comentarios racistas de Carmiña Masi a Jenny Mavinga no quedó ahí. Tras su expulsión del reality, la exparticipante se mostró visiblemente afectada y aprovechó la oportunidad para pedir disculpas públicamente a la familia de su excompañera, a quienes se dirigió directamente frente a las cámaras.
En una emotiva intervención, Carmiña se dirigió a la familia de Mavinga: “No tengo justificación. Hay chistes que no se dicen. Lastimosamente, me puse muy cómoda en la casa donde estaba viviendo. Ese un chiste de muy mal gusto el que hice”, expresó.
Carmiña se mostró sincera y admitió que la expulsión fue el resultado de su propio comportamiento: “Me costó toda la expulsión de Gran Hermano. Por eso les pido disculpas a ustedes. Y lo voy a hacer las veces que lo tenga que hacer. Porque así como sé que puedo jugar, sé cuando me equivoco”, agregó.

El arrepentimiento de Carmiña fue palpable y, mirando directamente a la familia de Mavinga, cerró: “Perdón se le pide a Dios. Pero realmente me siento muy mal. Siempre me llevé bien con Mavinga“.





