Alberto Cormillot, figura emblemática de la salud y la televisión argentina, vivió un momento muy especial en Cuestión de Peso, el programa que conduce Mario Massaccesi por eltrece.
El doctor celebró la previa de sus 87 años rodeado del staff del programa y de los participantes, quienes lo sorprendieron con un cálido festejo en el estudio.
Además, uno de los concursantes lo deleitó con un improvisado show donde le cantó frente al resto de sus compañeros y la antenta mirada del agasajado, quien se mostró muy conmovido con la sorpresa.

A lo largo de la emisión, el equipo le dedicó tiernas palabras y destacó su incansable vocación, que lo mantiene activo y lleno de energía a pocas horas de alcanzar sus 87 años.
¡Felicidades!

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EL LLANTO DEL VIKINGO EN CUESTIÓN DE PESO AL RECORDAR EL BULLYING QUE SUFRIÓ DE NIÑO
En uno de los momentos más emotivos de Cuestión de Peso, El Vikingo, uno de los participantes más queridos del programa que conduce Mario Massaccesi por eltrece, no pudo evitar quebrar en llanto al contar el sufrimiento que vivió durante su infancia por su sobrepeso.
Con lágrimas en los ojos, relató con crudeza lo que atravesó desde muy pequeño: “La escuela primaria fue muy difícil para mí. Era gordo y alto, y eso me trajo muchas burlas”, comenzó diciendo el participante, visiblemente conmovido.
La dureza de sus palabras expuso el peso que aún carga: “A mí la ropa no me entraba y más de una vez he roto sillas. Y es doloroso porque lo hacés adelante de 100 pibes. Y los 100 pibes se te ríen en la cara”, expresó.

Asimismo, el Vikingo aclaró que no guarda rencor, pero sí le quedaron heridas que no cierran: “No es maldad de ellos. Simplemente son chicos, pero yo también lo era. Tenía 10 años y mi cuerpo era de un adolescente. Jugaba a lo bruto y siempre me dejaban solo”.
El Vikingo: “Cada maltrato es una piedra más. Y no importa cuántos kilos baje. Es una mochila que llevo toda mi vida. Es una tristeza que los demás no ven”.
“Tenía una tía que era muy obsesionada con el peso. Hasta una vez me llegó a pegar porque no bajé lo que ella quería. Tenía 8 años. Yo creo que fue la primera vez que recuerdo haber mentido sobre mi peso. No merecía eso”, confesó, con lágrimas en los ojos. Y cerró, a flor de piel: “Cada maltrato es una piedra más. Y no importa cuántos kilos baje. Es una mochila que llevo toda mi vida. Es una tristeza que los demás no ven”.