El protagónico de Campi y Dani la Chepi en Papá por siempre se luce a la luz de las actuaciones de Albana Fuentes, la hija mayor del matrimonio en la ficción, y Pablo Albella, el hermano de Miranda y cómplice de Daniel en sus locuras por seguir cerca de sus niños.
Elegida entre 1723 chicas para protagonizar La Sirenita, la carrera de Albana cobró renovado impulso con su magistral participación del musical de Flor Bertotti que dirige Ariel del Mastro, tras brillar en el circo de Flavio Mendoza.
Por su parte, Pablo Albella es una de las grandes apuestas para la obra que se presenta en el Teatro Liceo y que recrea el clásico de Robin Williams, ya que el influencer es la primera vez que actúa.

Ambos artistas hablaron con Ciudad sobre los desafíos del musical, sus vidas privadas y mucho más.
-Albana, Empezaste de cero La Serenita, el Musical, después te fuiste al circo con Flavio Mendoza y ahora te consolidaste en Papá por Siempre. ¡Qué carrera!
Albana: -Gracias, yo todavía no lo puedo creer porque fue un año muy movido, muy sorpresivo también para mí. Cuando terminó La Serenita yo estaba bastante perdida de decir “ahora, ¿qué hacemos?“.

-¿Por qué?
-Porque obvio audicioné en el medio, no quedé en cosas durante la temporada de La Serenita. Entonces era como toda incertidumbre. Por suerte estoy muy agradecida de que haya llegado esta audición y de que me haya convocado Flavio para el Una Mágica Navidad.
-Empezaste y terminaste el 2025 como primera figura de teatro...
-Tener trabajo es algo que agradezco de todo corazón a las producciones que confiaron en mí este año y en este proceso. Así que muy agradecida y muy contenta.

-¿Cómo viviste ese proceso de las negativas después de debutar como protagonista de un show de Disney?
-Yo estoy muy acostumbrada a los “no”. Porque hasta La Serenita todo había sido no. De la obra más chiquita a la más grande, todo había sido no. Así que es algo que por suerte tengo encima y sé convivir con eso y aprender muchísimo de eso.
-¿Estabas con temor?
-Tenía miedo de que sea una sola vez. Me había gustado tanto trabajar en teatro... Siempre decía a mi mamá que quería probar. Capaz no me gusta, capaz no me siento cómoda, capaz me abruma y no lo quiero... Y cuando me subí a “La Serenita”, confirmé que sí quiero esto para toda la vida.

-¿Eran más pesados esos rechazos después de la fama súbita?
-Eran los “no” con la carga de que “sí quiero dedicarme a esto, quiero seguir trabajando. En medio de audiciones para obras no quedé, pero sentí que viví como la Albana de siempre, que había recibido muchísimos no. Era como ”bueno, la próxima será...“.
-¿Hasta que llegó Papá por Siempre?
-La audición de Papá por Siempre fue así. Estoy muy agradecida de que me hayan confiado en mi trabajo y poder subir a un escenario nuevamente es muy gratificante. Me siento muy honrada, con el respeto que esta profesión que amo me merece.

El reconocimiento de Albana en la calle y su llanto de alegría
Albana, ¿qué extrañás de tu vida antes del teatro?
-Siento que muchas cosas no cambiaron. No me siento famosa. Es gratificante. La otra día fui a comprar a una farmacia y la chica me dijo: “Felicitaciones, ¡está bien la Sirenita!” Eso es muy lindo.
-¿Te reconocen?
-El otro día, en el subte, Lucas, el patinador de la línea B, me dijo: “Te parecés a Albana Fuentes”. Y yo tipo, “¡soy!“.

Pablo: -Usaba tu versión...
-Eso fue muy loco. Yo estaba llorando en el subte. Para mí esas cosas son emocionantes.
-¿La versión de qué usaba?
-Él patina canciones de Disney y estaba patinando la versión argentina de La Sirenita. Para mí fue muy loco estar sentada y escuchar mi voz. Yo lo mirmo hace muchos años, porque siempre me tomo la B. Son cosas tan locas y lindas que lo tomo como muy emocionantes, lo siento un abrazo.

Los jovenes talentos de la Papá por Siempre
-Albana, ¿cómo ves a los chicos que trabajan con vos en la obra?
-Hay niños que tienen más experiencia que yo. Como Dante. Ellos han trabajado en Matilda, School of Rock u otras producciones. Capaz que conocen el escenario mejor que yo, pero las nenas creo que no. Es como acompañarlas a ellas.

-¿Los aconsejás?
-Tampoco es que tengo una gran experiencia. Yo empecé este año a trabajar en esta magnitud. A mí me dejan más ellos que yo a ellos. Siempre me he vinculado bien con los niños, porque cuando estudiaba fonoaudiología hacía prácticas en un consultorio , animaba cumples. Entonces, hay algo que se me da de maestra jardinera un poco.
Los amores de Albana y Pablo
-A nivel sentimental, ¿cómo estás, Albana?
-Estoy muy bien. Estoy de novia con Felipe Bou Abdo, que también es actor, y muy bien por suerte.

-¿Y vos, Pablo? ¿Seguís con tu concubino?
-Sí. Sigo con Fran, hace 14 años que estamos juntos. Todo mi crecimiento no se lo debo, pero le reconozco que la paciencia y el apoyo en cada uno de estos sueños locos es muy valorable. Estoy feliz de compartir este momento con él, que se pone feliz.
-¿Cómo hacen ahora?
-Ahora estamos a la distancia. Él está en Córdoba con mis perros en mi casa, y yo vivo acá. Mantenemos eso para que pueda cumplir mis sueños y hacer lo que quiero.

Pablo Albella, de publicista en Córdoba a influencer y talento teatral
-Pablo, pasaste de ser un oficinista, dejaste tu Córdoba tranquila y te instalaste en Buenos Aires. ¿Cómo es esta nueva vida?
-Muy loca. La verdad que es una locura esto de ir adaptando e ir aprendiendo. Es un desafío constante para mi cerebro, entender lo que está pasando. Cómo son los ensayos, venir al teatro, la escenografía, la banda en vivo. Más allá de venirme a vivir a Buenos Aires.
-¿Habías trabajado con este nivel de profesionalismo en tus shows?
-Tener esta nueva profesión y estar rodeado de tanta gente tan talentosa es algo ciento por ciento nuevo para mí. Es súprer sorprendente. Todos los días me pasa eso: “Wow, estoy acá. Esta es la obra”. Es hermoso.

-En el show estás cantando, bailando, actuando. ¿Te intimida un poco estar con gente tan talentosa? Como Albana que se formó desde niña...
-Me intimida muchísimo. No me mires, Albana. Ja ¡no! La verdad que sí. Creo que no me intimida, pero estoy como muy en modo esponja. Estoy aprendiendo un montón de ellos, de los directores, coreógrafos y coaches de canto que son unos genios. Estoy aprendiendo un montón de ellos.
-¿Te formás por tu cuenta además?
-También estoy trabajando para estar a la altura. Estoy haciendo clases particulares de canto y baile, porque entiendo que, con el prestigio que tienen ellos y la obra, merecía ponerle ese plus.

-¿Aceptaste la propuesta de una?
-Me llegó en un momento donde tenía muchas ganas de hacerlo y eso me da energía para poder un poquito más y estar a la altura de todos.




