Por primera vez, Paloma Fort decidió contar públicamente el drama que atravesó durante su infancia. En una carta que Juan Etchegoyen leyó en el programa Nuevo Día, la hija de Carlos Fort y la reconocida astróloga Aschira relató en detalle los abusos, maltratos y humillaciones que sufrió de parte de su madre, fallecida en 2019.
El testimonio de Paloma surgió tras escuchar la historia de Valentín Yankelevich, quien días atrás denunció públicamente los maltratos que vivió con su padre. Ese relato, según confesó Fort, la impulsó a romper el silencio y compartir su propia experiencia, marcada por el dolor y la violencia.
EL CALVARIO DE UNA DÉCADA: ENCIERROS, GOLPES Y HUMILLACIONES
En la carta, Paloma Fort describió su infancia como “un calvario de aproximadamente 10 años”. Según su relato, sufrió maltratos físicos y psicológicos desde los 7 años: “Me dejaba encerrada sin luz, ni agua, ni comida por horas y horas. Yo fui física y mentalmente abusada por mi madre”, escribió.
El miedo y el dolor, contó, la acompañaron durante toda su niñez: “El miedo, dolor de estómago y el pánico de saber lo que me haría sigue siendo indescriptible. Por más ayuda profesional que tengas, no se olvida nunca”.

Paloma también relató episodios de humillación vinculados a su cuerpo: “Otra cosa que hacía mi madre era darme de comer como un cerdo y yo aumentaba de peso y me decía que era una vaca lechera y se reía y le decía a familiares que me tenía que hacer ropa a medida porque era como un chancho y no encontraba ropa de mi tamaño”.
EL IMPACTO EMOCIONAL Y LA BÚSQUEDA DE AYUDA
La hija de Aschira contó que intentó buscar ayuda en la escuela, pero la situación empeoró: “Había una psicóloga en el colegio que yo le contaba las cosas y después se las decía a mi madre y cuando yo llegaba me daba palizas”.
A raíz de todo lo vivido, Paloma reconoció que hoy sufre de ansiedad y está medicada por depresión crónica: “Me costó mucho encontrar ayuda. Yo sufro de ansiedad hoy en día y estoy medicada porque sufro de depresión crónica alta por todo este tema que sufrí en mi infancia”.

En su relato, también recordó el apoyo que recibió de los porteros del edificio donde vivía: “Fui contenida por los porteros del edificio que realmente me querían”.
EL FINAL DEL SILENCIO Y EL MENSJE A OTRAS VÍCTIMAS
Paloma Fort explicó que las declaraciones de Valentín Yankelevich la impulsaron a hablar: “Las declaraciones de Valentín me removieron todo lo que yo pasé durante toda mi infancia y que siempre lo oculté por vergüenza o quizás porque no me sentía cómoda para confesarlo”.
El quiebre llegó cuando, ya adolescente, pudo enfrentar a su madre: “Las palizas se acabaron el día que me di cuenta que yo era más alta que ella y que la enfrenté. Y un día que trató de pegarme, le dije que nunca más, ni ella ni nadie, iba a poner un dedo en mí”.

Con esta carta, Paloma Fort hizo pública por primera vez la violencia que sufrió de parte de Aschira, y dejó un mensaje sobre la importancia de romper el silencio: “Esta es mi historia, la historia de una nena que veía como su madre se encerraba en el dormitorio con los que ella denominaba amigos y me mandaba a una feria que tenía que ir a hacer las compras que me pesaban un montón”.
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