Charlotte Caniggia recibió una doble sorpresa en Gran Hermano: Generación Dorada a pocos días de la gran final. Primero pudo hablar con su mamá, Mariana Nannis, y luego escuchó un emotivo mensaje de su hermano Alex.
Durante la comunicación, Mariana alentó a su hija, le pidió que se quede con la copa, y la joven se sorprendió en vivo: “Hola, mamá. Estoy acá, aguantando a las locas estas. Me están volviendo loca. Termino acá y voy a verte”.
Luego, fue el turno de hablar de Mariana: “Para mí, vas a ganar. Venite a Marbella donde la vida es bella, pero siempre ganadora. Siempre hay uno más malo que vos y uno más bueno que vos. Así que tranquila, que vos vas a ganar. Te quiero mucho y te llevo siempre en mi corazóm. Besito, mi amor”, atinó a decir. Y su hija cerró: “¡Te amo! Gracias por llamar".
Pero la sorpresa no había terminado. Luego apareció Alex Caniggia con un mensaje para su hermana que la hizo quebrarse: “Hermana mía de mi vida. Estoy pero tan, tan orgulloso de vos. Te amo, sis”, le dijo.
Y agregó: “Estoy lejos, pero mi corazóm está siempre con vos. Te lo ganaste vos estar ahí, donde estás ahora, en la final. Semanas, meses luchándola. Nadie te puede venir a decir nada, porque vos sola te ganaste el puesto de estar en esa final”.
“Pierdas o ganes, sis. Sos una guerrera de la vida, una luchadora. Entonces, disfrutá la final. Tenés que ser la ganadora de este Gran Hermano, sis. ¡Vamos con todo! ¡Te amo!”.
Charlotte, completamente movilizada, apenas pudo responder: “Ay, gracias”. Me cuesta llorar, pero gracias. Yo no me lo permito”, concluyó Charlotte, dejando al descubierto su lado más sensible justo antes de la gran final.
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PINCOYA SE QUEBRÓ AL REECONTRARSE CON FELIPE EN GRAN HERMANO: “NECESITABA ESCUCHAR SU VOZ”
Pincoya protagonizó uno de los momentos más emocionantes de Gran Hermano al recibir finalmente su DAR (Derecho a Réplica) y poder hablar con su hijo Felipe, después de varios días de reclamos y tensión con el reality de Telefe.
Apenas se sentó en la arena frente a la pantalla, la participante dejó en claro cuánto necesitaba ese contacto: “Si no es mi hijo, me voy”, lanzó, todavía molesta porque Yipio había podido ver a su niña mientras ella no tenía noticias del suyo.
Después de varios cruces con Gran Hermano y cuestionamientos por los supuestos “privilegios”, este domingo llegó el momento que tanto esperaba. Pincoya pudo hablar con Felipe y, durante esos pocos minutos, aprovechó para darle una catarata de consejos. Del otro lado, su hijo también logró tranquilizarla de cara a la etapa decisiva del juego.
El encuentro tuvo de todo: emoción, ternura y también el particular sentido del humor de Pincoya. Incluso, le pidió a Felipe que no viajara este lunes a Argentina, ya que, en caso de quedar eliminada, ella planeaba tomarse el primer vuelo hacia Chile para reencontrarse con él, sin respetar el protocolo habitual del reality para quienes abandonan la casa.
Durante el DAR, Gran Hermano le pidió en varias oportunidades que se sentara, pero Pincoya hizo caso omiso y permaneció parada, completamente concentrada en la pantalla.
Cuando terminó la comunicación, su ánimo cambió por completo. Con lágrimas en los ojos, agradeció el gesto y reconoció su fuerte enfrentamiento de los últimos días: “Gracias Gran Hermano, disculpas que te haya peleado, te dije de todo. Igual, necesitaba escuchar la voz de mi hijo y saber que él estaba bien”, expresó.
“Viste que era una linda sorpresa”, le respondió Gran Hermano, y le explicó: “Esto estaba planificado hace muchos días, pero hay cosas que no se pueden decir”. Pero Pincoya no perdió su esencia y, fiel a su personalidad, le retrucó: “Pero te tuve que pelear para que me pases a mi hijo”.
En medio de la emoción, la jugadora también comenzó a pensar en lo que podía suceder durante la cena de nominadas. Sin embargo, Gran Hermano intentó que dejara las preocupaciones de lado: “Disfrutá que hablaste y viviste de tu niño. Quedate con eso, es maravilloso. No pienses en lo que va a pasar”.
Pincoya: “Gracias Gran Hermano, disculpas que te haya peleado, te dije de todo. Igual, necesitaba escuchar la voz de mi hijo y saber que él estaba bien”.
Pincoya admitió que tenía a su hijo permanentemente en la cabeza y que todavía estaba reviviendo todo lo que acababa de pasar. Incluso decidió que no les contaría todos los detalles a sus compañeras y volvió a agradecer, completamente quebrada en llanto.