La emoción desbordó el estudio de Cuestión de Peso cuando Muma finalmente recibió el alta tras una transformación que impactó tanto dentro como fuera de cámara. Después de semanas de esfuerzo, el participante logró quebrar la barrera de los 100 kilos y celebró entre lágrimas, abrazos y ovaciones.
“Muma se mejoró y lo ha logrado y logró también cambiar y hacer sentir mejor a todos. Adelante y atrás de cámara”, dijeron al aire antes del esperado pesaje final.
La definición mantuvo en vilo a todos. Es que la última vez que había enfrentado la balanza, Muma había quedado apenas a 100 gramos de alcanzar el objetivo. Por eso, la expectativa era total: “¿Se complica o llega al alta?”, se lo escuchó decir al locutor en el estudio mientras el suspenso crecía segundo a segundo.
Finalmente llegó el momento decisivo: “La barra de Muma es de 99 kilos 900 gramos. Tiene que romper la barrera de los 100 para irse por la puerta grande”, agregó.
Y ocurrió. “¡Sí, sí, sí! ¡Sí, Muma!”, fue el mensaje que todos esperaron y que festejaron todos cuando se confirmó el peso final: 99.100 gramos. Así, Muma consiguió no solo entrar en las dos cifras, sino también recibir el ansiado alta médica después de bajar casi 24 kilos y medio.
La celebración fue inmediata y profundamente emotiva. Entre aplausos, abrazos y lágrimas, sus compañeros y el equipo del programa le dedicaron palabras cargadas de cariño.
“Tengo solo para decir gracias en todas las formas. A la clínica, al programa. Muchas veces se plantea la salud o el show, y todo va de la mano de una forma hermosa y maravillosa”, cerró Muma, visiblemente movilizado.
Muma: “Tengo solo para decir gracias en todas las formas. A la clínica, al programa. Muchas veces se plantea la salud o el show, y todo va de la mano de una forma hermosa y maravillosa”.
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EL LLAMATIVO EJERCICIO QUE SERGIO VERÓN LE PIDIÓ HACER A PAULA EN CUESTIÓN DE PESO: COMER FRENTE AL ESPEJO
En una de las escenas más reveladoras de Cuestión de Peso, Paula protagonizó un ejercicio de conciencia alimentaria que dejó al descubierto la velocidad con la que come y una situación límite que vivió por no masticar bien los alimentos.
Todo comenzó cuando Sergio Verón la invitó a recrear una comida cotidiana “como si estuvieran en la cocina de su casa”. Pero el momento más fuerte llegó cuando le pidieron que se observara en el espejo mientras comía. Alli, la participante terminó reconociendo un hábito que preocupa incluso a su familia.
“Mi mamá me decía que mastique treinta veces. Pero yo no llegaba ni a la número diez y tragaba”, contó. Y luego lanzó una frase que impactó en el estudio: “Una vez casi me muero porque tragué una carne tan grande… no mastico y trago”.
Durante la dinámica también quedó en evidencia el poco tiempo que tarda en terminar una comida completa. Aunque ella creía que habían pasado “media hora o más”, descubrió que apenas iban 15 minutos: “No me había dado cuenta nunca. Me hizo pensar”, confesó Paula, movilizada por el ejercicio.
Sobre el final, reveló que sus propias hijas le marcan constantemente ese comportamiento: “Siempre me dicen que como muy rápido”, cerró, a corazón abierto.