Daniela Celis volvió a generar impacto en las redes sociales al compartir una producción de fotos en bikini blanca desde las playas de Pinamar, pero esta vez el foco no estuvo solo en las imágenes, sino en el potente mensaje que las acompañó.
Luego de mostrarse vulnerable y quebrarse al hablar de su cuerpo, la exparticipante de Gran Hermano transformó ese dolor en un acto de amor propio.
Lejos de una simple sesión estética, Daniela explicó que meterse al mar tuvo para ella un efecto profundamente terapéutico: “Me metí al mar. Que las cosas fluyan y nada influya”, escribió en Instagram, junto a las postales donde se la ve relajada, sonriente y luminosa frente al océano.
En el mismo posteo, la influencer agradeció al equipo que la acompañó en la producción y dejó en claro que esas fotos forman parte de un proceso personal mucho más profundo: “Son parte de mi terapia”, reveló, dejando al descubierto que cada imagen es también un paso en su camino de aceptación y sanación.
SUMATE AL CANAL DE WHATSAPP DE CIUDAD MAGAZINE Y ENTERATE DE TODO
Para unirte al canal de WhatsApp de Ciudad Magazine, simplemente hacé clic aquí y seguí las instrucciones para activar las notificaciones.
EL PROFUNDO DESCARGO DE DANIELA CELIS POR TENER QUE IRSE A TRABAJAR SIN SUS HIJAS: “UNA MOCHILA DE CULPA”
Daniela Celis, mamá de Aimé y Laia, frutos de su relación con Thiago Medina, abrió su corazón y compartió un mensaje cargado de sinceridad y dolor por la difícil decisión que tiene que tomar cada vez que debe alejarse de sus hijas para cumplir con los compromisos laborales.
En un posteo que compartió en Instagram Stories, Daniela contó con crudeza cómo la culpa, la ansiedad y la carga emocional la acompañan, y cómo intenta a la vez justificar su ausencia con la obligación, a poco de tener que viajar a Pinamar por trabajo.
“Me llevo mi mochilita atrás de conciencia, de culpa, de carga, de todo, de hacer videollamada todos los días, cómo van a estar después sin las videollamadas”, comenzó diciendo la exparticipante de Gran Hermano.
La sinceridad no se quedó ahí: Daniela también confesó que ese distanciamiento le duele más de lo que imaginaba: “Me cuesta porque yo nunca estuve tanto tiempo lejos de ellas, ni ellas de mí”, reconoció, con dolor.
“Estoy laburando, me estoy poniendo cosas para yo misma decir ‘estoy fuera de casa para trabajar’ y no me estoy permitiendo dejarme un día de descanso. Pero son mis fantasmas”, siguió.
Con un tono muy cercano, se dirigió a otras madres que también sienten el mismo peso y la misma lucha interna: “¿A ustedes también les pasan? ¿Cómo manejan esto? ¿Es normal?”, cerró, buscando contención y conexión con otras mujeres que atraviesan situaciones similares.