Quienes crean que es demasiado tarde para cumplir con sus sueños tienen a Roberto Moldavsky como ejemplo porque, tras superar el medio millón de entradas vendidas, este jueves 8 regresa al teatro Apolo con Salud, Moldavsky y amor, acompañado por la música de Valentín Gómez
A los 63 años, el humorista charló con Ciudad sobre cómo pasó de vender camperas en el barrio de Once a hacer reír en bares, y finalmente se convirtió en la estrella que es hoy.
En ese proceso, que se inició con cursos de stand up, Moldavsky se hizo compinche de Sebastián Wainraich, explotó hace una década en la AM con Fernando Bravo, (con quien ahora volvió a trabajar en Mitre), hasta que Gustavo Yankelevich le ofreció la confianza y experiencia para que se convierta en el fenómeno del momento.

En el medio de toda esa transformación, Roberto se separó de la madre de Eial y Galia, y hace cinco años que está en pareja con Micaela (43), quien fuera productora de su amigo Gerardo Rozín. De eso y más charló con este sitio.
ROBERTO MOLDAVSKY EN UN MANO A MANO IMPERDIBLE CON CIUDAD
-Volvés a escena después de los Reyes Magos. ¿Cómo te preparás?
-Yo que soy de la colectividad ponía los zapatitos y mi vieja me dejaba la pomada (para lustrarlos). O sea, nunca una alegría. Pero ver el show es el mejor regalo de Reyes, no tengo duda.

-¿Cómo es el espectáculo?
-Es un show muy divertido. Tenemos muchas ganas de volver porque lo hicimos muy poquito, solamente tres meses. Y ahora hacemos tres meses más, así que estoy con muchas expectativas.
-¿Ya consultaste cómo vienen las boleterías?
-Por la venta de entradas, el teatro va a estar lleno. La verdad que es medio un milagro lo que nos pasa ya hace años, estoy muy feliz.
-Otra vez en el Apolo. ¿Ya es tu teatro?
-“Es el patio de mi casa”, diría Juan Román Riquelme (N del R: Es como se refiere el presidente de Boca a la Bombonera). Sí, es un teatro que es más ancho que largo, con lo cual me permite ver la última fila, veo un poco lo que pasa. Me gusta algo íntimo. Parezco un jugador de fútbol si te digo: “me han ofrecido muchos teatros”, pero me gusta quedarme en el Apolo.

La incómoda charla con dos chicas en un sexshop
-Lo curioso es que se entra a través de una galería comercial...
-Hay una mezcla rara. Hay mucho animé, mucho de eso, y un sexshop impresionante, al cual una vez entré.
-¿Cómo fue esa experiencia?
-Llegué como una hora antes al teatro y entré ahí a ver si había también algo de la colectividad judía, ¿no? Y había dos chicas comprando.
Yo soy un viejo, tengo 63 años. Me costó entrar, pero mucho más me costó ver que había gente. Pero lo más loco es que las chicas me dijeron: “¡Moldavsky! ¿Nos hacemos una selfie?“.

-¿Qué hiciste?
-Y yo dije: “el fondo no sé si es el mejor”... Entonces, el vendedor me dijo: “vamos a este lado que tengo los geles, tengo otras cosas”. Entonces nos quedaron todos los miembros atrás.
Es muy ecléctica la galería. Eso la hace más copada.
-Estuviste lento como para preguntarle en dónde... Capaz que querían una selfie más íntima.
-Sí, ahí dormí. Pero, viste lo que soy yo. Es como que te llevan a un lugar que decís, “¿qué pasó conmigo? ¿Por qué no llegué? ¿Cuándo voy a pegar el estirón? Así que no, no me dio por entrar al tema con las chicas, aunque estábamos ahí.
Cómo está la salud de Roberto Moldavsky
-Tu show es Salud, Moldavsky y amor. Trabajo tenés mucho... ¿Cómo está tu salud?
-Fuerte la pregunta que me hacés. ¿¡Cómo me puede dar un análisis!? (risas). La verdad es que por suerte estoy bien. Vengo de una revisación completa. Tendría que bajar unos kilitos, sin ninguna duda. Pero estoy bien.

-¿Te cuidás?
-Te voy a decir algo que va a dar para todos los comentarios acá abajo. Yo, gordo, flaco, como esté, me entreno siempre tres veces por semana. Tengo un profe que se llama Matías. Sí, Matías, te lo voy a decir a la cara: “podés faltar, te lo voy a pagar igual aunque no vengas a casa. No va a pasar nada si un día no venís”.
-¿Es reciente?
-Hace años que viene tres veces por semana y viene porque si no, yo no voy al gimnasio. Así que trato de cuidarme. Tengo un problema con el hidrato (las harinas). Ya veré cómo lo soluciono algún día.
-¿Qué haces en el gimnasio?
-Hago todo lo que hace un tipo que está bien. O sea, como que uno diría, “¿por qué no está bárbaro?”. Hago pesa, bicicleta, cinta, la plancha esa insoportable con la que el tiempo no pasa, abdominales, esto, lo otro. Todo muy completo, muy variado. Por lo cual, afortunadamente, las cosas me dan bien y hasta mi nutricionista me dijo que estoy bien.
Los roces de la convivencia a medias de Moldavsky con Micaela

-En cuanto al amor, se te ve muy consolidado...
-Estoy muy consolidado, muy enamorado de Mica, la verdad es que estoy muy feliz. Digamos que de salud y amor venimos bastante bien.
-¿Hay roces en la convivencia? Reclamos tipo “volviste a quemar la tostada”, “no lavaste la ropa”, “no separaste el plástico”.
-¿Tenés alguna información? ¿Por qué no me sincerás? ¿Vos sabés algo? Hacés un planteo que está viniendo de un lado...
-Es para abrir los ojos...
-Está bien. No, sí, por supuesto hay roces... Pero hay de todo. Yo, el masculino, es el tema clásico de no levantar siempre la tabla, dejar todo tirado. La femenina también tiene sus cosas, sus desórdenes “maquillariles” y de otro tipo.
-¿Cómo lo gestionás?
-Lo que pasa es que se maneja mucho con el ánimo de ella. O sea, dice: “¡Lo dejé así porque yo lo necesito así!”. Por eso ya no comento... Yo ya lo he descubierto, yo soy más viejo, he pasado alguna convivencia... Pero nos llevamos en paz. O sea, estamos muchas noches juntos y algunas separados también.
-¿Esa creés que es la clave del éxito en el amor?
-No tengo ninguna duda. A ver, me encanta dormir con Mica, por decirlo de alguna manera (risas)... Pero está bueno un poquito extrañarse, bueno guardar algunos espacios para uno. Que si ella salió con sus amigas, yo con mis amigos o algo, y ya te quedás en tu casa. Está bueno dejar al otro solo, darle esa chance.
-Empezaste en barcitos para 20 personas mientras vendías camperas en Once, y ahora venís de vender medio millón de entradas... ¿Hay alguna rutina que te pidan y que te rompe “las guindas” hacerla?
-No, no es que haya una rutina. Yo monologo, no tengo chistes como tienen los que cuentan, en la calle o en lugares. Yo necesito 15 minutos para desarrollar. A veces entro a lugares y me presento como el proctólogo. Entonces digo, bueno, si querés que te haga una demostración, por favor (risas).

-¿Cómo es laburar en familia y a la vez bancarse tener que dar explicaciones por algunas cosas que dicen en las redes?
-Con mis hijos lo hablamos en una cena los tres. Somos una familia que está en los medios. Cada cosa que digamos nos pega a los otros dos. No sé por qué, no debería.
Mis hijos se hacen cargo de cosas que digo yo, y yo de ellos. Cada uno tiene su vida, son grandes, son talentosos. Yo los amo, banco lo que digan, lo que hagan, si se mandan una cagada, yo también me mando cagadas. Todos nos mandamos cagadas.
-Hay muchos prejuicios contra las familias de famosos...
-Incluso hay gente que le molesta, que creen que, viste, somos una familia que acomoda al otro (en los medios). Y la verdad es que cada uno hizo su camino. Eial me ayuda mucho para escribir los textos, yo le pido que no me abandone porque lo hizo para los shows.

-¿Te afectan las críticas?
-Como les dije el otro día, a mí también me hace daño el boludo que critica, o que se enoja, o que por cualquier tema te pega. La mayoría de la gente nos trata bárbaro. Lo que pasa es que uno se detiene siempre en el negativo... Vos te fue una mala cagada también. Después siempre decís “perdón, me equivoqué”. Nos ha pasado a los tres.
-Son un sólido equipo familiar...
-Hacemos mucho por el laburo, para hacer reír, para que la gente la pase bien, o para generar contenidos. Y la mayoría de la gente es buena con nosotros.

-¿Hay más proyectos para 2026?
-Tengo varias propuestas de la movida de serie, cine, incluso estoy tratando de escribir algo también. Pero todavía no cerramos nada. Me ofrecieron cosas muy divertidas. Lo que pasa es que a veces tengo problemas de tiempos.
En época de teatro no puedo hacer nada. Además, estoy en radio Mitre con Fernando Bravo. Entonces no tengo posibilidad de encarar una filmación o una cosa así.
La economía de Roberto Moldavsky, antes y después de ser famoso
-¿Trabajás por placer? ¿O por necesidad para mantener un nuevo estilo de vida? Por ahí antes cuando venías camperas estabas... ¿más ajustado?
-No, al revés. Te puedo decir que es al revés. Yo cuando estaba con las camperas en el Once, justamente la parte económica la tenía resuelta. Este laburo es muy zigzagueante. No sabés todo lo que va a pasar.
Al contrario, yo resigné lo económico en algún momento, cuando iba a esas cuevas de 10 o 20 espectadores por algo que me gustaba. Por eso yo laburo por gusto.

-¿Ahora estás conforme?
-Obvio que me va bien y quiero ganar guita como cualquiera. Pero digamos, el cambio que hice fue al revés de lo que me hubiera dicho un economista. ¡Pero soy muy feliz!



