El protagónico de Guillermina Valdés en El Divorcio del Año, la comedia con texto y dirección de José María Muscari, dará mucho que hablar y no precisamente porque la actriz haya pasado rupturas mega mediáticas con Sebastián Ortega y Marcelo Tinelli, los padres de sus hijos.
Comprometida con la historia del matrimonio de famosos que entró en una crisis que parece irreversible después de 30 años, en la controversia que encarnará junto a Fabián Vena, su marido, con Rocío Igarzabal como hija en común, Guillermina admitió a Ciudad que el guión la sedujo de entrada.
En una entrevista que compartió con Ernestina Pais, que tanto en la ficción como en la charla oficia de abogada, las artistas fueron a fondo al reflexionar cómo las rupturas sentimentales impactaron en sus propias vidas, antes del gran estreno el viernes 2 de enero en el Multiteatro.

-Guillermina, volvés al teatro después de dos años, con El divorcio del año. ¿Qué te sedujo de la obra?
-Tantas cosas. Trabajar con José primero, el libro, me encantó el guión, me lo pasaron y no podía parar de leerlo. Es un indicio muy bueno, porque yo me disperso, y con este no podía parar. Me gusta que trabaja el tema vincular, me parece muy interesante. Toca temas que hoy son trascendentales en la sociedad, de conflictos.
-¿Cómo definirías la obra?
Es muy divertida, es esa capacidad que tenemos los seres humanos de reírnos de nuestros dramas personales. Y de eso se trata la vida para mí, de convertir una comedia en algo que nos cala hondo, y esta obra está muy bien escrita por Mariela Asensio, por José, y aparte un elencazo.

-Ernestina, ¿abandonaste directamente el periodismo para dedicarte a la actuación?
-No, no. En realidad, periodismo es algo que vino después de muchas otras cosas que yo hice en mi vida. Lo primero que tuve a nivel medios fue el cine y la fotografía. Yo estudié cine en la UBA.
-¿Cuándo saltaste a la prensa?
-Ahí me encontró Jorge Guinzburg, que tenía una revista que se llamaba Los Inrockuptibles, que era de música, de cine y libros. Yo hacía la parte de fotografía y visual. Esa es mi unión. De una u otra manera, lo mío es comunicar y va a ser comunicar siempre, como sea, con lo que sea.

-También sos empresaria gastronómica...
-Mi restaurante, Milion, es un lugar donde suceden cosas maravillosas. Más allá de la comida, el conectar con la gente es algo que hago de alguna u otra forma. En un momento me tocó contar historias de la actualidad, que me encanta. Y cuando la actualidad se puso demasiado fea, tal vez es un poco más lindo entrar en el teatro. ¿No?

-Y ahora, ¿vas a ser una abogada sin escrúpulos, feminista, o vas a ser una abogada corruptible por el marido?
-No sé por qué pensás que los feministas no somos corruptibles. Ja, ja. Es solo lo que no ha llegado a una propuesta interesante. Los personajes son muy ricos porque tienen una coraza que se va desarmando durante la obra, nuestro desafío a lograr.

-¿Cómo sería?
-Son cinco personajes que en ese momento están tomando una decisión trascendental del futuro que les toca. Porque llega una pareja a divorciarse, contratan abogados, y lo que parecía ser de una manera va a terminar siendo de otra.
Me parece que es interesante. Porque es el estar abiertos nosotros mismos, no solo a poder mirar con amor y cariño a esas personas que somos, sino a darnos segundas oportunidades.
-Guillermina, hablando de segundas oportunidades, ¿te pasó a lo largo de la vida dar una segunda oportunidad y que haya valido la pena? Más allá de que después el amor se diluyó.
-Sí, todo el tiempo. Bueno, una de las frejas son así. ¿Cuántas veces te separás, volvés? Te separás, volvés. Sí. Sí, porque todo lo que vale la pena merece ser peleado. Y he tenido cosas que han valido mucho la pena en mi vida, por suerte. Más allá de los conflictos y todo, yo soy muy agradecida de las experiencias que tuve.

-¿Sentís que lo diste todo?
.Siempre traté de pelearla. Pero también, con los años, entendí que cuando la empezás a pelear hay algo que muchas veces hay que saber aceptar. Cuando las cosas ya no. Así que, un poco eso también.
-Ernestina, para vos, ¿es más fácil dejar o ser dejado? ¿Se sufre más dejando o siendo dejado?
-Me ha pasado de todo. De algunas separaciones he sufrido antes de la separación en sí, durante la relación. Otras no estaba enterada de que nos íbamos a separar. Y lo sufrí después.

-¿Eso te dejó enseñanzas?
-Aprendí con lo fuerte que me ha pasado en la vida en este último tiempo, que las cosas graves son internas. Después las relaciones acompañan o dejan de acompañar, pero la principal compañía sos vos misma. Yo ya no deposito en una pareja. Yo vivía de novia, vivía en pareja. Y hoy realmente es muy difícil y en este momento para mí pensar la idea de abrir, mi corazón a otra persona porque lo estoy reconstruyendo.
-Guillermina, ¿En tu caso te cuesta más comunicar la decisión de dejar o que te comuniquen ese parto?
-Yo creo que el sufrimiento es uno. Es muy difícil decir acá se sufre más, acá menos. Eso es el ego. El ego siempre opera desde ese lugar. Cuando uno entiende que el padecimiento, el sufrimiento tiene como un pico agudo en donde hay una posibilidad de entendimiento y de responsabilidad sobre lo que está pasando.

-¿Cómo lo procesás?
-Está la posibilidad de aprender y de cambiar. Y de tener un mecanismo diferente en otra oportunidad. No porque esté mal lo que uno hace, sino porque uno intenta ir evolucionando. No es que el que es dejado sufre más. Dejar cuesta un montón porque también es asumir un fracaso.
-Ernestina dijo que está reconstruyendo su corazón. ¿Vos estás conociendo a alguien? ¿Lo estás reconstruyendo?
-Yo estoy reconstruyendo. Cayeron varias bombas. Por eso me “bienvenido bombas. Armemos nuevamente esta historia”. Pero estoy sola.

Entre la ficción y la vida real
Ernestina: -En la obra hay un momento en el cual hay una persona que decide abandonar, otra que va a ser abandonada, pero es en ese momento, junto a sus abogados, que todos se replantean la vida. La obra te dice eso, transita el dolor, porque si te haces el boludo con el dolor, el dolor en algún momento llega, y tal vez de la peor manera.
Guillermina: -Así como nos espejamos los personajes, yo creo que el público se va a espejar mucho en nuestros conflictos. Va a estar muy empático con alguno de los personajes. Creo que eso pasa.
VIDEO Y EDICIÓN:
FERNANDO HALPERÍN.



