Yisela “Yipio” Pintos vivió uno de los momentos más emocionantes de su paso por Gran Hermano: Generación Dorada. A pocas horas de que termine la gran final, la uruguaya tuvo un íntimo reencuentro con sus seres queridos que la hizo quebrarse de emoción y gritar de felicidad.
La primera gran sorpresa llegó cuando “Chocolatito”, su novio, apareció para verla después de varios meses de distancia. Al reconocerlo, Yipio no pudo contener la alegría y estalló a los gritos.
Pero la emoción fue todavía mayor cuando apareció Lara, su hija, quien días atrás cumplió la mayoría de edad. Al verla, Yipio reaccionó con toda la emoción de una mamá que llevaba meses esperando ese abrazo: “Estás hermosa”, fueron las primeras palabras que le dedicó la finalista a su hija.
Completamente movilizada por el inesperado reencuentro, Yipio agradeció el gesto y el acompañamiento que recibió durante sus últimas horas dentro de la casa: “Gracias por esto, Gran Hermano”, cerró la finalista, todavía conmovida por la presencia de sus seres queridos.
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EL CONMOVEDOR REENCUENTRO DE SOL ABRAHAM CON SU FAMILIA, A HORAS DE LA GRAN FINAL DE GRAN HERMANO: “YO YA GANÉ”
Solange “Sol” Abraham atraviesa las últimas horas dentro de la casa de Gran Hermano: Generación Dorada con una mezcla de nervios, emoción y mucha expectativa. A poco de conocerse quién será el ganador de esta edición, la participante tuvo un momento muy especial durante la transmisión en vivo: pudo reencontrarse con sus seres queridos.
La sorpresa comenzó cuando Solange se acercó para recibir a su mamá, Norma. “¡Hola, mami!”, exclamó apenas la vio, antes de fundirse en un abrazo con ella.
Pero la sorpresa no terminó allí. También llegaron su hija Delfina, su hermana Neolia y su sobrino Felipe, quienes pudieron abrazarla y compartir unos minutos con ella antes de la gran definición.
Con sus seres queridos frente a ella, Solange les explicó que estaba atravesando el último tramo de su experiencia en el reality y les dejó una enseñanza que quería que recordaran cuando fueran grandes: “Yo estoy ya en el último, último, último momento de este juego de mi trabajo”, comenzó diciéndoles.
Luego reconoció que todavía no sabía qué iba a pasar en la final: “No sé qué va a pasar, si voy a ganar o no voy a ganar. Porque saben que yo ya gané. ¿Saben por qué? Porque les quiero demostrar a los dos que hay que esforzarse. Y hay que darlo todo. Que hay que hacer todo por cumplir los sueños. Y sobre todo con esfuerzo y constancia”, expresó.
“Yo quiero ser un ejemplo para ustedes con eso. Si alguien les dice que no, ¿ustedes qué tienen que decir? ‘Sí se puede’”, cerró, visiblemente movilizada por este momento.
Así, a horas de la gran final de Gran Hermano, Solange recibió el abrazo que necesitaba y convirtió uno de los momentos más emotivos de su experiencia en la casa en un mensaje de esfuerzo, perseverancia y sueños cumplidos.