El martes 30 de junio, Julieta Puente pensaba que iba a tener un día tranquilo: solo tenía programado un control de rutina con su obstetra, ya entrando en la semana 37 de embarazo.
Junto a Facu Miguelena, su pareja, fueron a la consulta para planificar la cesárea, ya que la beba, Serena, nunca se había dado vuelta y seguía sentada, según relató. La fecha elegida era el 8 de julio, pero el destino tenía otros planes.
Todo parecía normal: el monitoreo salió perfecto y hasta aprovecharon para grabar una última historia con la obstetra, Lu.
Sin embargo, en ese momento, Julieta sintió una contracción más larga de lo habitual y notó la preocupación en la cara de su médica. La frecuencia cardíaca de Serena bajó mucho durante la contracción, algo que se repitió minutos después cuando llegó la partera, Carlita.
La influencer reveló en su storytelling que la situación se volvió tensa cuando, tras una segunda contracción, la frecuencia cardíaca de Serena volvió a caer, llegando a 70.
Su marido preguntó cuál era el peor escenario y la obstetra respondió con calma: “Que nazca antes”. Pero la sorpresa fue mayor cuando ambas profesionales coincidieron: “Serena nace hoy. Es más, nace ya. Ahora”.
El shock fue inmediato. Julieta rompió en llanto y Facu no podía creerlo. Ninguno de los dos estaba preparado: no habían llevado el bolso, ni billetera, ni nada para la internación. Incluso Julieta bromeó: “No me lavé los dientes, no me bañé hoy. ¿Me puedo ir a mi casa?”. Pero la partera fue tajante: había que ir urgente a la clínica porque la vida de Serena estaba en riesgo.
EL TRASLADO AL QUIRÓFANO Y LA LLEGADA DE SERENA
En medio de la adrenalina, Julieta Puente contó que subieron al auto de Facundo junto a la obstetra y la partera. Apenas una hora antes, habían almorzado ravioles con estofado, sin imaginar lo que se venía. Durante el trayecto, las médicas avisaron a la clínica para que reservaran el primer quirófano disponible.
Al llegar, todo fue vertiginoso: bata, monitoreo, alarmas y la frecuencia cardíaca de Serena aún más baja. Las médicas entraron corriendo y le dijeron a Julieta que había que ir ya al quirófano. El miedo y la emoción se mezclaron en un momento para el que ninguno de los dos se sentía preparado, según confesó ella misma en su video.
Facu entró a la sala, le tomó la mano a Julieta y le pidió que disfrutaran ese instante, sabiendo lo difícil que había sido llegar hasta ahí. La cesárea fue rápida, con una playlist improvisada por las parteras. El llanto de Serena marcó el momento más feliz de sus vidas.
EL REENCUENTRO FAMILIAR Y LA EMOCIÓN DEL PRIMER ENCUENTRO
Mientras Facu Miguelena cortaba el cordón y cambiaba a la beba, Julieta Puente reveló que no pudo contener la emoción. Poco después, le avisaron que sus padres estaban afuera de la clínica y que habían traído los bolsos. Pudo verlos por una ventanita, sumando otro recuerdo imborrable a ese día tan inesperado.
Así, en cuestión de horas, la familia se agrandó y Julieta resumió el sentimiento: “Esta pulguita chiquitita ya está con mamá. Te amo para siempre”.
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