A casi tres meses del delicado episodio de violencia de género que terminó con su expareja detenida, Lowrdez Fernández visitó LAM y habló de su presente, enfocado en la recuperación personal y en el trabajo.
En ese contexto, la cantante de Bandana protagonizó un emotivo reencuentro en vivo con Lissa Vera, compañera y amiga con quien se había distanciado luego de que ella denunciara ante la Justicia a su entonces pareja.

La emotiva charla en vivo de Lowrdez Fernández y Lissa Vera tras la pelea que las distanció
Dejando atrás enojos, malos entendidos y diferencias, ambas artistas se reencontraron en el programa de Ángel de Brito y compartieron una charla sincera y cargada de emoción.
“Tuvimos nuestra charla. En muchas cosas no estamos de acuerdo, pero nos encontramos, gracias a Dios, arriba del escenario y nos dimos cuenta de que es amor lo que sangra”, expresó Lowrdez.
Atenta a sus palabras, Denise Dumas le preguntó: “¿En qué sí se encontraron? ¿Qué tienen en común?”.
La cantante respondió mientras Lissa la escuchaba atentamente vía Zoom: “La lucha por el sueño que tuvimos es lo que tenemos en común. Pero no es solo lo artístico, es de vida. Lissa es una guerrera. Si no fuera por ella yo no hubiera quedado en el grupo, yo era la Bandana RoboCop… Ella me ayudó muchísimo en la vida”.
Con humor, Lissa interrumpió: “Necesitamos un mecánico. Ese cuerpo estaba desprogramado”, a lo que Lowrdez sumó entre risas: “No vinieron las bisagras”.
Luego, más seria, Lissa respondió la misma pregunta: “Nos reencontró el amor, las vivencias. Nos conocemos hace mucho tiempo. Nos hemos visto llorar en diferentes momentos de la vida. Hay mucho cariño. No fue una mentira. Ella estuvo con mis hijas, ellas la aman a Lowrdez”.
Fiel a su estilo, Fernández bromeó: “Para mí es el color de pelo, boluda”, y enseguida profundizó: “No tuvimos una pelea, fue un desencuentro. Lissa sintió que tenía que actuar por mí de determinada manera. Yo sentí que por ahí era mejor el silencio. Ella hizo lo mejor que pudo y estoy agradecida con Lissa, como con mi vieja”.
“¿Cuándo entendiste eso?”, le repreguntó Pepe Ochoa. Y Lowrdez cerró: “Esta mirada siempre la tuve, pero ella nunca agarró un teléfono ni me llamó”.





