Si hace varios días que llueve o la humedad es muy alta, es probable que la sal del salero se haya endurecido o formado grumos. Esto sucede porque absorbe la humedad del ambiente, pero existen algunos trucos muy sencillos para evitarlo.
1. Poné unos granos de arroz dentro del salero
Es el método más conocido y uno de los más efectivos. El arroz ayuda a absorber parte de la humedad que se acumula dentro del recipiente y evita que la sal se apelmace. Con cinco o seis granos alcanza para un salero común.
2. Guardá la sal en un recipiente hermético
La mejor forma de conservar la sal seca es evitar que esté en contacto con el aire húmedo. Un frasco de vidrio o un recipiente con cierre hermético prolonga su buen estado, especialmente durante los días de lluvia.
3. Mantenela lejos del vapor de la cocina
Guardar el salero al lado de las hornallas o de la pava hace que absorba más humedad. Lo ideal es conservarlo en un lugar fresco, seco y alejado del vapor que se genera al cocinar.
¿Por qué la sal se humedece?
La sal absorbe la humedad del aire de forma natural. Cuando el ambiente está muy húmedo, los cristales comienzan a unirse y forman grumos. Con estos tres trucos, es posible mantenerla seca y lista para usar incluso durante varios días de lluvia.





