Más de tres millones de dólares pagaron por la mansión de American Horror Story

La vivienda tiene más de cien años de construida, e incluso ha sido utilizada como convento para las Hermanas del Servicio Social.

Más de tres millones de dólares pagaron por la mansión de American Horror Story
Más de tres millones de dólares pagaron por la mansión de American Horror Story

Al menos tres kilómetros cuadrados de terreno posee la mansión "hechizada", que fue utilizada durante la primera temporada de la exitosa serie American Horror Story: Muder House.  La estructura está ubicada en Westchester Place, condado de Cook en el estado de Illinois, Estados Unidos.

La casa fue edificada en 1908 para ser la residencia del arquitecto Alfred Rosenheim, uno de los profesionales más renombrados de la ciudad en el siglo XX, y fue el escenario perfecto para la producción de terror del productor, guionista, director de cine y televisión estadounidense Ryan Murphy

El inmueble tiene nuevos dueños y no son los de la familia Harmon, son reales y pagaron por ella nada más y nada menos que la suma de 3,2 millones de dólares.

La vivienda fue ofertada en el mercado inmobiliario durante varios años a un costo de 17 millones de dólares, pero nadie se había atrevido a invertir ese monto a pesar de lo que representa la estructura tras las grabaciones de la serie. 

Quienes conocen el inmueble describen que posee una estructura de unos 969 metros cuadrados, dividida en tres pisos, seis habitaciones, cinco baños, vidrieras de Tiffany en puertas y ventanas, seis chimeneas de ladrillo, techos pintados en el living, una sala de billar, un gimnasio, jardines, un solar de 2.800 metros y un estudio de grabaciones, entre otras comodidades.

Las escenas de interior del episodio piloto fueron filmadas en la propia mansión, mientras que posteriormente se hicieron réplicas en un plató de los interiores de la casa. Sin embargo, las escenas en el exterior siempre fueron grabadas en la casa real.

En la serie, el edificio es escenario de terribles crímenes. El actor Evan Peters, quien encarna a uno de los inquilinos del inmueble, asegura que nunca viviría en esa casa porque es vieja y espeluznante, y la atmósfera es realmente aterradora.

La vivienda tiene más de cien años de construida, e incluso ha sido utilizada como convento para las Hermanas del Servicio Social.