The Beatles: el escándalo por la portada donde se vistieron de carniceros

Se trataba de la presentación de su noveno álbum, que luego tuvieron que cambiar debido a las críticas.

The Beatles: el escándalo por la portada donde se vistieron de carniceros
The Beatles: el escándalo por la portada donde se vistieron de carniceros

¿Se imaginan a los cuatro integrantes de la banda The Beatles vestidos de carniceros? Pues sí, ocurrió en junio de 1966 cuando el sello discográfico estadounidense Capitol Records lanzó el álbum Yesterday and Today.

John Lennon, Paul McCartney, George Harrinson Ringo Starr aparecían en la portada del disco con batas blancas, junto a pedazos de carne desparramados y muñecas de plástico amputadas, todos sonriendo, lo que causó un gran revuelo.

Las críticas no se hicieron esperar. A muchos seguidores de los artistas les pareció una imagen grotesca, de allí que cinco días después, con 750.000 copias ya impresas, acordaron sustituirla por una gráfica menos polémica y más tradicional.

Las controversiales portadas se destruyeron, pero algunas ya habían salido de la imprenta y quedaron en manos de disc-jockeys y comercios.

The Beatles: el escándalo por la portada donde se vistieron de carniceros

En poco tiempo apareció el nuevo el álbum. En la portada estaban los cuatro artistas, posando sencillamente al lado de un baúl abierto. Lucían serios, bien vestidos, con trajes formales.

La pérdida económica por la sustitución de la carátula del disco fue de un cuarto de millón de dólares; sin embargo, la nueva versión llegó al número uno en ventas en tan solo un mes de estar en la calle, lo que de alguna manera compensó el primer gasto.

Pero la controversia no terminó allí. Un mes después de que el álbum se vendiera de nuevo, los cantantes iniciaron una gira musical por Filipinas. Durante su estadía en el país asiático, la primera dama en aquel entonces Imelda Marcos, les envió una invitación para un desayuno en la casa presidencial.

Los Beatles no asistieron al encuentro, alegando que no acudían a agasajos oficiales. Esa actitud molestó al Gobierno filipino y desencadenó fuertes revueltas por parte de seguidores del régimen, que obligaron a los cantantes a huir del país para evitar mayores disturbios.

Vale destacar que la portada censurada pasó a ser una joya para los coleccionistas.  Uno de los álbumes que quedaron en la calle fue subastado en 10.500 dólares en diciembre de 2005.