El pan de cristal es una de las variedades de pan más populares de los últimos años. Originario de España, se caracteriza por una corteza muy fina y crujiente, una miga llena de grandes alveolos y una textura tan liviana que parece estar hecha casi por completo de aire.
Su nombre no es casualidad. Gracias a la enorme hidratación de la masa, el interior resulta tan ligero y transparente que recuerda al cristal. Esto lo convierte en una opción ideal para preparar tostadas, bruschettas, sándwiches gourmet o simplemente disfrutar con aceite de oliva y tomate.
Aunque su aspecto puede parecer complejo, la técnica de elaboración no requiere un amasado tradicional. El secreto está en los tiempos de reposo y en una serie de pliegues que permiten desarrollar la estructura de una masa extremadamente hidratada.
Ingredientes
- 400 g harina de fuerza.
- 360 g agua.
- 8 g sal.
- 3 g levadura seca de panadería (o 9 g de levadura fresca).

Procedimiento
- Mezclar los ingredientes. Colocar en un bol la harina, el agua, la sal y la levadura. Integrar hasta obtener una masa muy blanda y pegajosa. Tapar con un paño limpio y dejar reposar durante 10 minutos.
- Realizar los pliegues. Humedecer una mano, levantar un extremo de la masa y doblarlo sobre sí mismo. Repetir desde el lado opuesto. Hacer esta operación cada 30 minutos durante 2 a 2 horas y media, completando entre 4 y 6 tandas de pliegues.
- Dejar reposar. Cuando la masa haya ganado elasticidad y estructura, volcarla cuidadosamente sobre una superficie bien enharinada. Espolvorear harina por encima y dejar descansar otros 10 minutos.
- Dar forma. Con las manos enharinadas, estirar la masa suavemente hasta formar un rectángulo de unos 2 centímetros de espesor.
- Cortar las piezas. Utilizar una rasqueta enharinada para dividir la masa en 9 porciones y trasladarlas con mucho cuidado a una bandeja cubierta con papel para horno.
- Fermentar. Cubrir la bandeja con plástico o una bolsa sin que toque la masa y dejar levar entre 20 y 30 minutos a temperatura ambiente.
- Hornear. Cocinar en horno precalentado a 240 °C durante aproximadamente 25 minutos. Para obtener una corteza más crujiente, colocar un recipiente con agua en la base del horno para generar vapor.
- Secar la base. Durante los últimos 5 minutos, dar vuelta los panes para que la parte inferior también quede bien dorada y crocante.
- Enfriar antes de servir. Retirar del horno y dejar enfriar completamente sobre una rejilla antes de consumir.
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