El cine argentino está de luto: Adolfo Aristarain, uno de los directores más influyentes de la Argentina y España, murió este domingo en Buenos Aires a los 82 años. Su partida deja un vacío enorme y un legado que atraviesa generaciones de espectadores y cineastas.
Aristarain fue el primer argentino en recibir la Medalla de Oro de la Academia de Cine español, un reconocimiento que le otorgaron este año por su aporte decisivo al cine en español. “El cine es un oficio despiadadamente traidor para quien lo ejerce. Aunque uno intente esconder lo que uno es, tarde o temprano el director desnuda su alma sin quererlo en primer plano. El cine que uno hace es lo que uno es”, reflexionó el propio Aristarain al recibir el premio.

Nacido en Parque Chas en 1943, Aristarain se definía como un cineasta hecho a sí mismo y un apasionado del séptimo arte desde chico. “Iba todos los días al cine, veía dos o tres películas después del colegio”, contaba sobre sus inicios. Su admiración por John Ford y Alfred Hitchcock marcó su estilo narrativo, siempre vitalista y profundo.
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Arrancó en la industria desde abajo: fue meritorio, sonidista, montador, ayudante de producción y de dirección. Incluso apareció frente a cámara en Dar la cara, de José Martínez Suárez, el hermano de Mirtha Legrand. Su formación se completó en España, donde vivió siete años y trabajó junto a figuras como Mario Camus (su gran maestro y colaborador de guiones), Sergio Leone, Lewis Gilbert y Gordon Flemyng.
La filmografía de Aristarain es sinónimo de clásicos del cine argentino y español. Entre sus títulos más recordados están Tiempo de revancha, Un lugar en el mundo, La ley de la frontera, Martín (Hache), Lugares comunes y Roma, su última película.

Trabajó con actores y actrices que marcaron época: Federico Luppi, José Sacristán, Mercedes Sampietro, Eusebio Poncela, Aitana Sánchez-Gijón, Cecilia Roth, Juan Diego Botto y Susú Pecoraro. Siempre destacó la importancia de sus intérpretes: “Sin ellos hubiera sido imposible hacer películas”, repetía.
Entre sus premios más importantes figuran el Goya a la Mejor Película Iberoamericana por Un lugar en el mundo y el Goya al Mejor Guion Adaptado por Lugares comunes.
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