La salida de Carmiña Masi de Gran Hermano: Generación Dorada estuvo marcada por un intenso momento de confrontación. La exparticipante intentó pedir disculpas públicamente por los comentarios racistas que había hecho hacia Jenny Mavinga, pero la situación tomó un giro inesperado.
El esposo de Mavinga, Damián, presente en el momento, no dudó en rechazar el arrepentimiento de Carmiña: “Por mi parte no acepto las disculpas. No me pareció sincera de la manera que salió de la casa, de una manera altanera, soberbia, como si estuviera saliendo por la puerta grande y salió por la puerta de atrás”, lanzó, sin filtro.
Con un tono firme, Damián dejó en claro su postura: “No me resultan sinceras tus disculpas y no me llegan, no las veo sinceras“, agregó, firme con su postura.

Y cerró, sin vueltas: “Veo que estás pidiendo disculpas para un reality y no me parece que represente lo que realmente pensás. Perdón, pero pienso eso”.
Este tajante rechazo dejó a Carmiña en una incómoda situación, ya que no solo tuvo que enfrentarse a la crítica de Damián, sino también al impacto de que su disculpa no fuera aceptada.
¡Qué momento!

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CARMIÑA LE PIDIÓ PERDÓN A LA FAMILIA DE MAVINGA TRAS SU EXPULSIÓN DE GRAN HERMANO: “NO TENGO JUSTIFICACIÓN”
El escándalo por los comentarios racistas de Carmiña Masi a Jenny Mavinga no quedó ahí. Tras su expulsión del reality, la exparticipante se mostró visiblemente afectada y aprovechó la oportunidad para pedir disculpas públicamente a la familia de su excompañera, a quienes se dirigió directamente frente a las cámaras.
En una emotiva intervención, Carmiña se dirigió a la familia de Mavinga: “No tengo justificación. Hay chistes que no se dicen. Lastimosamente, me puse muy cómoda en la casa donde estaba viviendo. Ese un chiste de muy mal gusto el que hice”, expresó.
Carmiña se mostró sincera y admitió que la expulsión fue el resultado de su propio comportamiento: “Me costó toda la expulsión de Gran Hermano. Por eso les pido disculpas a ustedes. Y lo voy a hacer las veces que lo tenga que hacer. Porque así como sé que puedo jugar, sé cuando me equivoco”, agregó.

El arrepentimiento de Carmiña fue palpable y, mirando directamente a la familia de Mavinga, cerró: “Perdón se le pide a Dios. Pero realmente me siento muy mal. Siempre me llevé bien con Mavinga“.





