El ketchup es una de las salsas más populares del mundo y suele estar presente en la mesa de casi cualquier hogar. Sin embargo, prepararlo de manera casera cambia completamente el resultado: el sabor a tomate es mucho más intenso y se pueden ajustar los condimentos según el gusto personal.
En esta receta que comparte Paulina Cocina, la clave está en cocinar los tomates lentamente para concentrar los sabores y lograr la textura espesa característica de esta salsa. De esta forma se obtiene un ketchup natural, sin conservantes y con ingredientes simples.

Además, hacer ketchup casero permite experimentar: se puede sumar un toque de especias, ajustar el dulzor o incluso preparar una versión sin azúcar. El resultado es una salsa mucho más fresca y sabrosa que muchas opciones industriales.
Ingredientes
- 1 kg de tomates maduros (tipo pera o redondo)
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 100 ml de vino blanco o vinagre de manzana
- 80 g de azúcar (blanca o morena)
- 1 cucharadita de sal
- pimienta negra a gusto
- opcional: una pizca de clavo de olor molido, canela o pimentón dulce

Procedimiento
- Lavar los tomates y cortarlos en cuartos. Pelar y picar la cebolla y el ajo en trozos medianos.
- Colocar los tomates, la cebolla y el ajo en una olla a fuego medio y cocinar entre 30 y 40 minutos, hasta que los tomates se desarmen y la cebolla quede muy blanda.
- Retirar del fuego y procesar la mezcla con una minipimer o licuadora hasta obtener una salsa homogénea. Si se desea una textura más fina, pasar por un colador para retirar pieles y semillas.
- Volver a colocar la salsa en la olla y agregar el vinagre o vino blanco, el azúcar, la sal, la pimienta y las especias opcionales.
- Cocinar a fuego bajo entre 45 y 60 minutos, removiendo cada tanto, hasta que la salsa reduzca y tome la consistencia espesa del ketchup.
- Verter en frascos de vidrio esterilizados, cerrar bien y dejar enfriar antes de llevar a la heladera.

El secreto para que quede bien es no apurar la cocción: el fuego bajo permite que los líquidos se evaporen lentamente y que el sabor del tomate se concentre.
Una vez listo, el ketchup casero se puede conservar en la heladera durante dos o tres semanas y funciona perfecto como acompañamiento de papas fritas, hamburguesas o incluso como base para otras salsas como la barbacoa o la salsa golf.
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