Las papas rejilla bien hechas tienen algo que las diferencia: esa textura crujiente que suena al morder y el interior suave que contrasta con el dorado intenso. En los bodegones, además, suelen llegar a la mesa cargadas, con queso fundido y alguna salsa potente que termina de realzar su sabor.
El secreto no está solo en el corte con mandolina, sino en el tratamiento previo y en la fritura. Lavarlas para quitar el exceso de almidón y secarlas a conciencia antes de llevarlas al aceite es el paso que marca la diferencia entre una papa crocante y otra blanda.
A eso se suma el toque final: una mezcla generosa de quesos que se funden en horno fuerte durante pocos minutos, hasta que todo queda gratinado y bien sabroso. Con salsa bolognesa por encima y un poco de perejil fresco, el resultado es bien de cantina porteña.
Ingredientes para las papas rejilla
- 4 papas medianas.
- Aceite de girasol.
- Sal, pimienta, pimienta de cayena y ajo en polvo.
- 200 g de queso reggianito.
- 100 g de queso azul.
- 200 g de queso tipo Mar del Plata.
- 100 g de queso blanco.
- 2 tazas de salsa bolognesa.
- Perejil fresco.

Procedimiento
- Pelar las papas y cortarlas en forma de rejilla con una mandolina. Lavarlas muy bien en un bowl lleno de agua.
- Secar muy bien las papas y freír en abundante aceite caliente.
- Una vez que las papas estén bien doradas, retirar con una araña y colocar en un bowl profundo para condimentar.
- En ese mismo bowl, integrarle a las papas los quesos rallados y llevar a un bowl más chico enaceitado que pueda ir al horno.
- Llevar al horno 10 minutos a 180° para que se derritan los quesos.
- Servir en un plato con la salsa bolognesa y el queso blanco en la superficie.
- Espolvorear con perejil picado fresco.
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