Durante años, el vino estuvo rodeado de rituales, términos técnicos y la idea de que solo quienes saben realmente pueden opinar sobre una botella. Sin embargo, una nueva generación de proyectos busca cambiar esa mirada y acercarlo desde otro lugar: el de las historias, las emociones y las experiencias personales.
En ese contexto aparece una propuesta argentina que llama la atención por unir dos universos que, a simple vista, parecen no tener nada en común: el psicoanálisis y el vino.
Detrás de la idea está Matías Fantagussi, psicólogo clínico, quien convirtió una pregunta personal en una marca que hoy busca romper con varios prejuicios del mundo vitivinícola.

El psicólogo que encontró en el vino algo más que una bebida
La historia de Fantagussi no comenzó en una bodega ni forma parte de una tradición familiar.
Mientras estudiaba Psicología y trabajaba en la empresa de su familia, empezó a preguntarse qué quería hacer con su vida. Esa búsqueda lo llevó a involucrarse en un proyecto relacionado con la industria del vino y, al descubrir el trabajo de enólogos, operarios y productores, nació una pasión que no esperaba encontrar.
Actualmente combina su actividad como psicólogo en consultorio privado y en el sistema público de salud con El Psicoanalista Wines, un proyecto donde confluyen sus dos grandes intereses.

La inesperada conexión entre el vino y el psicoanálisis
La idea detrás del proyecto surgió de una pregunta muy simple: ¿qué podía aportar alguien sin tradición vitivinícola a un mundo tan establecido? La respuesta fue llevar al vino aquello que mejor conocía: el psicoanálisis.
Para Fantagussi existe un concepto que une ambos universos: la pausa. “Si hay un punto de encuentro fundamental entre el vino y el psicoanálisis es la pausa”, sostiene.
Según explica, tanto una sesión como una copa de vino invitan a detenerse por un momento en medio de la rutina, conversar, pensar y conectar con uno mismo y con los demás.

La pregunta que busca romper un viejo prejuicio sobre el vino
Más que vender botellas, El Psicoanalista Wines propone una reflexión.
Su filosofía cuestiona la idea de que hace falta ser un experto para disfrutar un vino.
La pregunta que plantea la marca resume ese espíritu: “¿Es necesario saber sobre el vino para decirme si te gusta o no?”
Con etiquetas disruptivas y un tono lúdico, el proyecto busca desmitificar el acceso al vino y recuperar el placer de compartir una copa sin protocolos ni conocimientos previos. Su lema lo resume en una frase: “Cuestionarse es parte de la evolución”.

Vinos elaborados en el corazón del Valle de Uco
Detrás del concepto también existe una propuesta enológica.
Los vinos se elaboran en el Valle de Uco, Mendoza, en partidas limitadas y con una producción a pequeña escala junto al enólogo Fernando Sota. La línea incluye variedades como Malbec, Cabernet Franc, Petit Verdot, Torrontés Naranjo y un blend llamado El Corte, todos elaborados con cosecha manual, levaduras indígenas y crianza en barricas usadas para expresar el carácter de cada viñedo.
Una forma diferente de acercarse al vino
En un momento en el que muchas bodegas buscan conectar con nuevos consumidores, proyectos como El Psicoanalista Wines muestran otra manera de hablar del vino: menos centrada en tecnicismos y más enfocada en las personas.



