Andy Kusnetzoff se refirió a la muerte de Ernestina Pais. “Hay muertes que uno entiende. O por lo menos intenta entender. Y hay otras que te dejan en shock, mirando un punto fijo, sin saber muy bien qué decir. La muerte de Ernestina me pegó así”. “Nos conocimos en el colegio”, escribió Andy. “Éramos chicos”.
EL HILO QUE NUNCA SE CORTA DEL TODO
“Hay personas con las que nunca perdés del todo el hilo. Porque son de las tuyas”.
Del “mundo que compartimos tantos: el mismo colegio, la misma generación, el humor, las noches, las charlas, la radio, Metro, CQC”.

Es el dolor de entender, brutalmente, que mientras “tratábamos de entender y de ayudar, aunque sea desde la radio, a nuestros compatriotas de Venezuela” y “hablábamos del Mundial, de fútbol, de la vida que no se detiene”, Ernestina ya no estaba.
LA VELOCIDAD DEL TIEMPO Y LA IMPOTENCIA
Hay un párrafo en el relato de Andy que duele como una puñalada: “Hay días en los que uno siente que el tiempo empieza a apurarse. Que de golpe ya no se van los padres de nuestros amigos, sino nuestros amigos, nuestra generación, la gente con la que crecimos”.

“Me gustaría hacer algo, pero no sé qué hacer. Y quería decir algo, pero no sé qué más decir”, confiesa Andy Kusnetzoff en el final de su despedida.



