El femicidio de Romina Calvo (40) salpicó a Pitty la Numeróloga, luego de que se conociera la carta manuscrita que dejó Walter Humberto Verón (56), su esposo y asesino.
“Esa Pitty le cambió toda su personalidad y ahora me quiere fuera de la casa”, se quejó Verón en lo que sería confesión póstuma (quiso suicidarse después de matar a la esposa).
A raíz de eso, Verónica Asad, como en realidad se llama Pitty, explicó su relación con la madre de tres chicos en diálogo con TN: “Vino a comprarse el local, pero no tenía ni plata, ni herramientas y su situación crediticia era muy negativa. Tenía deudas”.

“No le cerré las puertas, le di la posibilidad de que tenga un espacio. Empezó de una manera, después de otra y me demostró que era la mejor de todas. Tenía todo impecable”, elogió a Calvo, quien comercializaba su línea de velas en un local.
“A mí nadie me dio un peso. Al contrario. Los primeros días se le pagaba el remise”, se despegó.

El cambio que Pitty le había propuesto a la mujer asesinada
En ese punto Pitty reconoció: “Le dije ‘te tenés que preparar para tu cambio’. Era una persona impecable, disciplinada y no puso un peso en mi local. Yo desligué mi liderazgo y puse en mi mano derecha y mi socia, que la prepararon. Una vez por mes nos juntábamos a charlar”.
“Jamás me contó su historia”, continuó.
Luego contó que el hijo de 21 años la llamó el jueves por la mañana para contarle del crimen, y que ella le ofreció pagar el servicio fúnebre.

“Estoy feliz, Pi. Lo logré. Me costó, pero al fin pude llegar. 35 personas atendí”, decía el mensaje que Romina Calvo le había enviado a Pitty la Numeróloga el sábado.




