El otoño llega de a poco, casi sin que nos demos cuenta. El aire se vuelve más fresco, la luz baja y, aunque no siempre lo notamos, algo en nuestro interior también empieza a cambiar.
Según la Medicina Tradicional China, esta estación está asociada al elemento Metal y representa un momento de transición hacia adentro: es tiempo de depuración, de poner orden y de soltar lo que ya no necesitamos.
Carolina Winograd, especialista en Wellness & Yoga Facial, con foco en el tratamiento de la inflamación a través de los sistemas linfático y vascular, entrenamiento correctivo miofascial, Low Pressure Fitness, y Medicina Tradicional China, explica cómo manejar este momento,

Pulmones, piel y emociones: el eje del otoño
En este enfoque, el elemento Metal se vincula con los pulmones y el intestino grueso, pero también con la capacidad de soltar: soltar el aire, soltar lo que no sirve, soltar lo acumulado.
Cuando este sistema está en equilibrio, la respiración es amplia, la piel se ve hidratada y luminosa, y la energía circula con fluidez. Pero si se desbalancea, aparecen señales: sequedad, respiración corta, piel opaca, menos vitalidad y un ánimo más bajo.
En este contexto, la tristeza suele hacerse presente. Lejos de ser un problema, puede ser una señal de que algo necesita ser procesado y liberado.
Lo que se ve en la cara es solo la punta del iceberg
Para la Medicina China, el rostro es un mapa que refleja la energía de los órganos internos. La nariz, los pómulos y los surcos nasogenianos están conectados con el estado de los pulmones y el intestino grueso. Por eso, cuando este sistema está sobrecargado o debilitado, no solo cambia cómo nos sentimos: también cambia cómo se ve la piel, que puede volverse más seca, opaca o marcada.
Cómo activar el meridiano de pulmón: paso a paso
El meridiano de pulmón recorre desde el pecho hasta el pulgar, pasando por la cara interna del brazo. Activarlo es sencillo y no hace falta saber anatomía, solo sentir el recorrido.
Colocá una mano en la parte alta del pecho, justo debajo de la clavícula y cerca del hombro. Desde ahí, deslizá la mano lentamente hacia abajo, siguiendo la cara interna del brazo: pasá por el bíceps, el pliegue del codo, el antebrazo y llegá hasta el pulgar.
El movimiento debe ser continuo, firme pero suave, como si “peinaras” el brazo hacia abajo. Al llegar al pulgar, soltá y volvé a empezar desde el pecho. Repetí entre 5 y 10 veces de cada lado, acompañando con respiraciones profundas.
Este gesto ayuda a abrir el pecho, mejorar la respiración, movilizar la energía del pulmón y generar una sensación de mayor liviandad.
Hábitos simples para transitar mejor el otoño
Desde esta mirada, hay pequeños cambios que pueden ayudarte a sentirte mejor en esta estación:
- Evitá el exceso de alimentos crudos y fríos, que debilitan el sistema digestivo.
- Priorizá comidas tibias y simples, que acompañan el proceso natural del cuerpo.
- Hidratá más la piel y el cuerpo para contrarrestar la sequedad.
- Prestá atención a la respiración, incluso en momentos de estrés.
- Abrí el pecho de forma consciente varias veces al día.
Son gestos simples, pero sostienen el equilibrio del sistema.
Acompañar el otoño es acompañarte a vos mismo
No se trata de hacer más, sino de entender que el cuerpo no responde igual en todas las estaciones. Cuando lo acompañamos en vez de exigirle, todo funciona mejor: la energía circula, la piel se ve más vital y el ánimo se estabiliza.
Y, sobre todo, aparece una sensación clara: la de estar en eje, incluso en medio del cambio.



