Las mejores interpretaciones de George Clooney en la pantalla grande

Disfrutá de un pequeño recorrido por las primeras películas de este talentoso actor.

 Las mejores interpretaciones de George Clooney en la pantalla grande
Las mejores interpretaciones de George Clooney en la pantalla grande

El talento dramático de George Clooney se pierde de vista, quien como actor o director sigue destacando en la pantalla grande. En su carrera ha interpretado gran cantidad de papeles pero merece la pena destacar algunas de sus primeras interpretaciones:

Seth Gecko en Abierto hasta el amanecer (1996)

En esta entretenida cinta de vampiros mostró esa mezcla de picardía y simpatía que tanto explotó durante la segunda mitad de los noventa. La presencia de Quentin Tarantinocomo su hermano recalcó aún más su valiosa interpretación.

Everett McGill en O Brother! (2000)

El actor protagonizó tres películas de los hermanos Coen pero en esta destacó mostrando su lado más cómico.

Danny Ocean en Ocean's Eleven (2001)

Encajó como un guante en este personaje y supo manejarlo muy bien. Su liderazgo resultó esencial para que Steven Soderbergh, el director con el que ha trabajado en más ocasiones, diese forma a esta estupenda cinta.

Bob Barnes en Syriana (2005)

Gracias a esta interpretación obtuvo un Oscar como mejor actor de reparto. Clooney ganó peso para resultar más creíble y mostró todos los matices de un personaje gris.

Mr. Fox en Fantástico Sr. Fox (2009)

Un ejemplo perfecto de que el cine de animación también debería verse en versión original, ya que el trabajo vocal de Clooney es sensacional. Por el gancho y estilo que aporta al protagonista y porque aporta su propia personalidad sin canibalizar la divertida propuesta de Wes Anderson.

Matt King en Los descendientes (2011)

Una de las mejores actuaciones de George Clooney, en la que renuncia completamente a ese magnetismo que tan bien le funciona siempre. Como suele ser habitual en el cine de Alexander Payne tuvo que recurrir a una matizada contención para ir mostrando todos los cambios emocionales de su personaje, sin grandes alardes con la salvedad de la tan directa como efectiva secuencia final.