Sebastián Almada se prepara para emocionar al público en Charlie y la Fábrica de Chocolate, el musical que desembarca en el Teatro Gran Rex con una mega producción.
En diálogo exclusivo con Ciudad, el actor habló sobre el paso del tiempo, la infancia, la tecnología y los recuerdos que todavía lo acompañan.
Además, sorprendió al revelar la única travesura que recuerda haber hecho de chico y explicó por qué considera que las redes sociales son uno de los grandes desafíos de las nuevas generaciones.

“Estoy haciendo un personaje de 92 años”
—¿Cómo te encuentra interpretar a un personaje mucho mayor que vos?
—Estoy haciendo una persona de 92 años, 40 años más que yo. Me encanta. Además me agarra con 52 años, con experiencia. Creo que los años y todo el bagaje que uno tiene en la vida ayudan. Capaz que a los 60 lo hago mejor todavía.

“Le vivo pidiendo chistes al director”
—¿Qué impronta personal le aportaste al abuelo de Charlie?
—Mi costado de comediante. Todo el tiempo le pregunto al director si puedo agregar algún chiste. La obra está escrita magníficamente, pero a veces encontramos algún huequito para sumar algo divertido. Entre Marcelo Caballero, Rada y yo fuimos armando algunas cositas.
La inesperada confesión sobre su infancia
Aunque la historia está llena de niños traviesos, Almada aseguró que él era muy distinto.
—¿Eras de hacer travesuras?

—No, yo era muy tranquilo. Mi hermano era mucho más travieso. Estudiaba piano todo el día y era el aplicado de la familia. Era inquieto, me decían “resorte” porque no paraba de saltar, pero no me mandaba macanas.
Sin embargo, hubo una excepción.
—¿Alguna vez te castigaron por hacer alguna travesura?
—Una vez, cuando era muy chico, con unos amigos robamos unos anillitos de juguete en un supermercado de Montevideo. Nos agarraron y nos echaron. Fue lo máximo que hice.

“Las redes sociales son más adictivas que el azúcar”
Uno de los momentos más interesantes de la charla llegó cuando comparó el impacto de la tecnología con el consumo de azúcar.
—¿Qué es más adictivo para vos?
—Las redes sociales, sin duda. Al azúcar le ponés edulcorante y sigue siendo dulce. Pero a las redes, ¿qué reemplazo les encontrás? Es complicado.
—¿Creés que los chicos viven una infancia distinta?
—Sin duda. Hoy el desafío es cómo los sacás de la Play, de los teléfonos, de las redes. Tienen otra infancia.

Por qué recomienda llevar a los chicos al teatro
Para Almada, espectáculos como Charlie y la Fábrica de Chocolate pueden convertirse en una gran alternativa para desconectarse de las pantallas.
—¿Qué aporta una obra así?
—Que los chicos salgan un poquito de la Play y de los teléfonos. Además la historia tiene un mensaje hermoso. Más allá de los problemas de cada personaje, termina ganando el bueno. Eso está buenísimo.

—¿Qué cosa prohibida harías dentro de la fábrica?
—Me tiraría al río de chocolate sin duda. Me bañaría en chocolate. Ya van a ver que está prohibido, pero yo lo haría igual.
La nostalgia por una época que no vuelve
—¿Qué es lo que más extrañás de tu infancia?
—Jugar a la pelota con mis amigos. También la escuela. Cuando sos chico querés terminar rápido, pero después extrañás a los compañeros, los recreos, las maestras. Te da nostalgia.

—Si encontraras hoy un billete dorado, ¿para qué lo usarías?
—Para viajar a cualquier parte del mundo en primera clase. Sin dudas.

“Es el espectáculo teatral del año”
Por último, el actor explicó por qué considera que esta producción será uno de los grandes eventos de las vacaciones de invierno.
—¿Por qué la gente tiene que ir a verla?
—Si tienen un peso para invertir en diversión, vengan a ver el espectáculo teatral del año. Es impresionante lo que van a ver. Es divertido, emotivo, tiene un mensaje hermoso, una producción tremenda y artistas increíbles. Nunca vi algo así.



