La música infantil tiene en los Raviolis uno de los grupos más escuchados en las aulas, y gracias al talento de sus integrantes también es de los favoritos de los padres, quienes podrán disfrutar con sus hijos de la segunda temporada de Pijama Party.
Los clásicos de siempre suenan los domingos a las 16.30 en la sala Pablo Picasso del Paseo la Plaza, con dirección de Diego Reinhold, y antes del debut de la obra de teatro Valeria Donati y Gabriel Wisznia.
Pareja en la vida real, creadores del concepto de Matrimillas que derivó en la película de Luisana Lopilato y Juan Minujín, los artistas y el director charlaron con Ciudad sobre la intimidad de la banda y la obra de teatro de la que también participan el tecladista Bruno Delucch, el guitarrista Juan Esmok, el bajista Esteban Ruiz y el baterista Brian Ayliffe.

—¿Cómo siguen después de 14 años de haberse conocido en un jardín de infantes Margarita Ravioli?
Gaby: —Seguimos más grandes, con paciencia y proyectos nuevos. Nos vamos reinventando, meditando para no morir (risas).
Ahora estamos con un proyecto grande, que es la segunda temporada de Pijama Party, dirigida por el gran Diego Reinhold. Seguimos siendo amigos, queriéndonos y soportándonos, como pasa en cualquier familia.

—¿Sus hijos eran amigos en el jardín?
Gaby: —No, nuestros hijos en el Ravioli no eran amigos y no lo son tampoco.
Vale: -Las nuestras sí, pero eran amigas de antes y no iban al mismo jardín.

Gaby: -Valeria vino después de la primera juntada de la que participamos cuatro de los que estamos ahora, hace 14 años. Hace 12 años formalizamos el “noviazgo” del grupo.
Valeria: -Lo loco es que la directora juntó a cuatro papás random de salas distintas porque éramos músicos y hacíamos cosas para chicos, y nos propuso hacer algo para el Día de los Jardines, que es el 28 de mayo.
—Diego, ¿cómo llegaste a estos talentos?
Diego: —Ellos me convocaron.
Gaby: -Teníamos ganas de hacer teatro, nunca habíamos hecho.

Diego: -Llamaron a varios, todos les dijeron que no, así que vine por descarte. Yo necesitaba trabajar, ja. Me sumé para ordenar todo lo que proponen arriba del escenario, porque generan situaciones, chistes, juegos, y eso necesita una mirada externa. Así logramos un montón de cosas. Es un humor y estética que vibra parecido a lo mío y me divierto con ellos.

—¿Que sean músicos formados fue te motivó a dirigirlos?
—Cuando les dije que sí fue porque escuché el material y me pareció de calidad, con poesía y sofisticación. No le digo que sí a cualquiera. De hecho, me llaman para otras cosas y digo que no.
—¿De qué va la obra, más allá de sus hits?
Diego: —Es una pijamada que parece tranquila y se desmadra. A partir de ahí se abren distintas líneas, sobre todo la convivencia de padres e hijos y lo difícil que es esa empresa.
Hay mucha identificación de los padres por la crianza y los chicos creen que siempre tienen la razón y el derecho a todo. Es esa lucha de poderes sobre el escenario, dentro de un concierto.

—Debería pasar todo en la casa de la abuela, como cantan en el hit Un lugar mejor...
Diego: —Bueno, ahí empieza toda la tragedia, porque los padres no querían que se vuelvan de la casa de la abuela, porque tenían que suspender sus propios planes.
Gaby: -Cualquier parecido con la realidad no es casualidad, ja.
-¿En qué se inspiran para crear canciones?
Vale: -En lo que nos fue pasando a nosotros y a las familias que nos siguen. Muchas veces nos tiran ideas: “Tenés que hacer una canción sobre la lonchera”.

Diego: -Por ejemplo, al final del show los papás van a buscar a los nenes, va sonando el timbre y propuse que haya un tema sobre eso. ¡Y al otro día apareció uno con la canción hecha! Es una canción hermosa, bien arriba y la hicieron sin inteligencia artificial (risas). Ellos se inspiran en lo que les pasa alrededor.
Gaby: El viernes 1 de mayo salió en Spotify.
—¿Cuál es la canción que más les gusta cantar? ¿Cuál es la que más les piden?
Vale: —La que más piden es Turno tarde. Intentamos no hacerla, pero siempre la terminamos tocando. Bombero voluntario también es un tanque.

Gaby: -A mí me gustan mucho los juegos: el resorte, los bomberos, la pelota de ping-pong. Son temas que disfruto mucho.
—¿Cómo arman la melodía de las canciones?
Gaby: —En general, alguien trae una idea y el resto de la banda la agarra y le encuentra el arreglo, el groove. Cada uno tiene una función: Bruno es el tecladista y un súper arreglador. JP es muy bueno generando códigos en las canciones, Brian se encarga de la parte rítmica, Vale juega con las voces, Esteban es el bajista y compositor, el que dice si algo funciona o no.
Entre todos terminamos de armar la letra, siempre con ese tono raviolista, medio irónico y transgresor.

—¿Es un desafío hacer contenido que convoque a padres y chicos?
Gaby: —Sí, nos sentimos en la obligación de hacer contenido que convoque a padres y chicos. Ya sea desde la música, la letra o algún guiño musical a Spinetta o a Los Beatles.
Tiene que haber algo para todos. Eso es lo que tiene Pijama Party: venís con tu hijo a la pijamada y los dos salen igual de contentos. Si nunca viste a Los Raviolis, te vas a sorprender y la vas a pasar bien.

—¿Sus hijos participan en el espectáculo?
Gaby: —No. Ellos no forman parte de Pijama Party. Pero participan vendiendo el merch, asistiendo, haciendo videos.
Vale: -Grabaron en los discos, aparecieron en las portadas.
Gaby: -Son referentes en opinión: les mostramos cosas y enseguida nos dicen si va o no. Pero en el escenario de Pijama Party solo estamos nosotros y Diego, que dirige.


