Abel Pintos es, sin dudas, una de las figuras más reconocidas de la música popular argentina. Sin embargo, detrás de su extensa trayectoria sobre los escenarios, el artista también desarrolló una faceta empresarial que poco tiene que ver con la industria musical y que está estrechamente vinculada con el campo, la sustentabilidad y el cuidado del medioambiente.
Junto al productor Marcelo González, Pintos lidera Plan Divino, una firma que hace más de dos años comenzó a diversificar sus inversiones hacia el sector agroindustrial sustentable. El proyecto tuvo su punto de partida en la producción de nuez pecán en la provincia de Buenos Aires y, con el tiempo, incorporó nuevas propuestas vinculadas a la agricultura y la educación ambiental.
El epicentro de esta iniciativa es el Establecimiento La Matera, ubicado en Mercedes. Allí, el cantante y sus socios comenzaron con la plantación de nogales y fueron construyendo un verdadero ecosistema productivo, que actualmente incluye un vivero sustentable y maquinaria especializada para abarcar distintas etapas del ciclo agrícola.

EL CAMPO COMO ESPACIO DE APRENDIZAJE E INCLUSIÓN
La apuesta de Abel Pintos por la nuez pecán fue tal que incluso fue nombrado embajador nacional de este producto. En ese rol, el músico se involucró activamente en el desarrollo del proyecto: recorrió viveros, participó de la planificación de cultivos y estableció vínculos con empresas tradicionales del sector, como el Vivero Santa María de Entre Ríos.
Pero el proyecto de Pintos no se limita exclusivamente a la producción. Uno de los principales pilares de La Matera es el “Campo Escuela Recreativo”, un espacio pensado con fines pedagógicos para acercar a personas de distintas edades a conocimientos relacionados con la preservación ambiental, el compostaje y las prácticas de producción sustentable.
Para desarrollar esta propuesta, Plan Divino sumó el acompañamiento de distintas empresas y referentes del sector, entre ellas Arletazz Hidráulica, Dyfma y Dynamic Energy. A su vez, el emprendimiento incorporó una fuerte dimensión social.

A través de un convenio de colaboración con el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, nació el programa “Manos en la Tierra”, que utiliza la plantación de nogales y el mantenimiento de huertas como parte de un abordaje de terapia ocupacional.
La iniciativa apunta a que personas con padecimientos de salud mental puedan incorporar rutinas compartidas, trabajar en la regulación de sus emociones y fortalecer su autoestima mediante el contacto con la naturaleza, con el objetivo de contribuir posteriormente a su reinserción social.

Con la experiencia de Mercedes ya consolidada, Abel Pintos decidió llevar el modelo hacia otra región productiva del país. Así fue como la sociedad adquirió 93 hectáreas en el distrito San Francisco, en el departamento mendocino de Lavalle. La finca reúne distintas condiciones consideradas estratégicas para el desarrollo del proyecto: cercanía con la ruta y el aeropuerto y disponibilidad de derecho a agua.
En Mendoza, el objetivo es desarrollar un polo dedicado principalmente a la producción de pistachos y la recuperación de plantas de olivo, manteniendo además el perfil educativo y sustentable que caracteriza a la iniciativa original.
Para Pintos, este emprendimiento representa mucho más que una inversión económica. A 30 años de haber comenzado su carrera musical, el artista atraviesa una etapa en la que busca construir nuevos proyectos pensando también en el futuro de su familia. “En esa predisposición de aprendizaje está la certeza de que estoy comenzando algo de nuevo. La diversificación tiene que ver con poder generar espacios y universos posibles para el desarrollo futuro de mis hijos; me hace mucha ilusión que crezcan con opciones”, expresó el cantante.




