Julieta Puente abrió su corazón y habló como pocas veces sobre uno de los períodos más difíciles de su vida. La periodista y entrenadora recordó que convivió durante 15 años con la anorexia y contó cómo comenzó el trastorno cuando tenía apenas 14 años.
En una entrevista con Infobae, Puente explicó que su conflictiva relación con la comida apareció en medio de una situación emocional que no sabía cómo afrontar: su mejor amigo había sido diagnosticado con cáncer y ella buscaba mantenerse fuerte para acompañarlo.
“Mi mejor amigo se enfermó de cáncer cuando teníamos 14 años y yo no lo supe controlar. Éramos hermanos, yo vivía mi vida a la par de la de él”, recordó. Según explicó, en medio de esa angustia comenzó a descuidarse y a preguntarse por qué su amigo atravesaba una situación tan dolorosa mientras ella estaba sana.
JULIETA PUENTE RECORDÓ CÓMO COMENZÓ SU ANOREXIA A LOS 14 AÑOS
Puente aseguró que inicialmente su intención nunca había sido adelgazar. Sin embargo, comenzó a restringir alimentos de manera casi inconsciente hasta que la pérdida de peso se volvió alarmante.
“Mi plan no era ser flaca, pero era mi cumpleaños número 14 y me acuerdo de que había muchas cosas ricas en la mesa y mi cabeza fue para el lado de no comer tanto”, relató.
La situación se agravó rápidamente. Como practicaba gimnasia artística, fue su entrenador quien terminó advirtiendo las señales y alertó a sus padres.

“Pesaba 37 kilos. Se me caía el pelo, tenía ojeras”, reveló. Además, recordó el impacto que le produjo ver la reacción de su familia: “Cuando le vi la cara a mis papás sentí que los había defraudado, me dolió más eso que mi salud”.
Sus padres decidieron llevarla inmediatamente a un especialista. Allí recibió una advertencia que marcó un punto de inflexión: si perdía apenas 500 gramos más tendría que ser internada.
“Mi mamá estaba desesperada y mi papá lloraba. El nutricionista me dijo que si bajaba 500 gramos más me iban a internar; ahí vi la cara de mis papás e hice el clic”, contó.
LOS 15 AÑOS DE JULIETA PUENTE LUCHANDO CONTRA LA ANOREXIA
Aunque aquel episodio significó una primera toma de conciencia, la anorexia continuó presente durante aproximadamente 15 años. La periodista explicó que durante mucho tiempo vivió pendiente de su peso y atravesada por una enorme exigencia respecto de su cuerpo.
“Cuando era adolescente, si no me pesaba a la mañana y a la noche no me podía dormir. Era muy agotador, no podía vivir”, reconoció.
Incluso cuando atravesaba buenos momentos profesionales, sentía que no conseguía disfrutarlos plenamente. “No sentí lo que era la felicidad hasta hace dos años”, confesó al recordar el peso que tenía la enfermedad en su vida cotidiana.
CÓMO EL EMBARAZO AYUDÓ A JULIETA PUENTE A CAMBIAR SU RELACIÓN CON SU CUERPO
La búsqueda de su primer hijo también estuvo atravesada por temores vinculados con su historia. Puente contó que intentó quedar embarazada durante un año y medio y que llegó a sentir culpa por pensar que los años de anorexia podían haber influido.
“Yo sentía mucha culpa, porque decía que si tal vez me hubiera recuperado antes de mi anorexia podría haber quedado embarazada antes”, reconoció.
Sin embargo, cuando finalmente quedó embarazada comenzó un proceso completamente diferente. La transformación de su cuerpo durante la gestación terminó ayudándola a cambiar la manera en la que se veía a sí misma.
“Hoy, con el diario del lunes, te digo que mi embarazo me ayudó a sanar la anorexia. Si bien ya estaba bien, había cositas que seguía teniendo y que el embarazo me ayudó mucho”, explicó.

Uno de los mayores desafíos fue abandonar el control constante sobre la balanza. Después de angustiarse al descubrir que había aumentado 14 kilos, decidió pedirle a su obstetra que no volviera a pesarla hasta el final del embarazo.
Finalmente, cuando llegó ese momento, había aumentado 18 kilos y su reacción fue completamente distinta a la que hubiera tenido años atrás. “Me felicité a mí misma”, aseguró.
La experiencia le permitió reconciliarse con los cambios de su cuerpo y escuchar sus propias necesidades. Después de una lucha que atravesó buena parte de su adolescencia y adultez, Julieta Puente resumió la transformación que experimentó con una contundente frase: “Si me conociste antes, no soy la misma que ahora”.




