El video de Wanda Nara y Nora Colosimo intentando hacer que las hijas de Mauro Icardi les cuenten qué había pasado con durante el tiempo que compartieron con su padre se hizo viral.
Por más que la abuela negó la información de Fernanda Iglesias, y hasta la atacó de forma personal, ahora el futbolista se hizo eco del triste momento que debieron atravesar las chicas y decidió expresar su bronca en Stories.
El comunicado de Mauro Icardi
Ahora que se filtró en las redes sociales el famoso video de mis hijas llorando, gritando y enfrentándose a dos mujeres adultas, quizás llegó el momento de que muchos dejen de mirar para otro lado.
Dos nenas de 9 y 11 años expuestas a una situación que jamás deberían haber vivido, mientras su propia madre y su abuela intentan hacerlas hablar y declarar en contra de su padre.
Y ahora algunos medios parecen descubrir la palabra “compasión”.
¿Dónde estuvo esa preocupación durante estos dos años, mientras se hicieron públicos videos de la intimidad de mis hijas enviados por su propia madre? ¿Dónde estaba la protección de dos menores cuando su vida privada se transformaba en contenido televisivo por un poco de rating?
Para hablar de mí o de mi pareja hacen prácticamente una cadena nacional: horas de televisión, panelistas, titulares y supuestos especialistas.
Pero curiosamente nunca vi el mismo despliegue para hablar de los informes del Ministerio Público Tutelar, del Defensor de Menores o de las profesionales que atendieron a mis hijas, ni de las observaciones allí realizadas sobre la conducta materna y el impacto de toda esta situación sobre ellas.
¿Eso no conviene mostrar?
¿Esos documentos no generan rating?
¿Esos “detalles” no interesa filtrarlos?
Y al señor juez, con el respeto que exige su investidura, le digo algo muy sencillo: después de dos años, espero que alguna vez la prioridad deje de ser el dinero, las amenazas económicas, el circo mediático y los intereses de los adultos, y pase a ser realmente EL BIENESTAR DE MIS HIJAS.
Porque detrás de cada expediente, cada resolución y cada decisión judicial hay dos nenas que necesitan adultos e instituciones que las protejan, no que las expongan.
Yo voy a seguir peleando, como lo hago desde hace dos años.
No por televisión.
No por rating.
No por dinero.
No para ganarle una guerra mediática a nadie.
Voy a seguir peleando por dos hijas que crecieron con una figura paterna presente, intentando enseñarles el valor del respeto, la educación, el estudio, el esfuerzo, el trabajo digno y, sobre todo, a ser buenas personas.
Podrán inventar historias sobre mí. Podrán atacarme. Podrán amenazarme económicamente. Podrán intentar convertir un conflicto familiar en un espectáculo.
Pero hay algo que no voy a negociar jamás:
MIS HIJAS NO SON UN INSTRUMENTO. NO SON CONTENIDO PARA LA TELEVISIÓN.
Y NO SON UN ARMA PARA DESTRUIR A SU PADRE.
Son dos nenas.
Y tienen derecho a ser protegidas.
POR ELLAS VOY A SEGUIR PELEANDO HASTA EL FINAL.
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