Alejandra Maglietti lleva años bajo el foco de los medios. Trabajar como panelista en BTV, columnista en Bondi y estar expuesta constantemente en redes sociales es parte de su día a día. Pero cuando se trata de su vida amorosa, la abogada toma una decisión completamente diferente: mantiene a su pareja fuera de la escena pública.
Con Juan Manuel, empresario dueño de una fábrica de envases plásticos, tiene un hijo llamado Manuel que está próximo a cumplir su primer año de vida. En una charla exclusiva con Pronto, Maglietti desentrañó las verdaderas razones detrás de este cuidadoso silencio.
La relación entre Alejandra y su pareja funciona bajo reglas muy claras. Cuando las cámaras y los focos de atención apuntan hacia ella, él permanece fuera de cuadro. “Son varias razones”, comenzó explicando Maglietti. La primera y más determinante es que a Juan Manuel simplemente no le gusta la exposición. “No es algo que disfrute mucho, no le agrada.

El año pasado, cuando se incendió su fábrica salió un poco en los medios por una situación excepcional, pero no es que le gusta”, contó Alejandra, refiriéndose al evento que obligó la presencia del empresario en las noticias sin que fuera su intención.
EL DILEMA DE LAS REDES SOCIALES
Lo que más incómoda a Alejandra, sin embargo, es el fenómeno digital que genera la exposición de su novio. “Cada vez que lo agrego o lo etiqueto en Instagram tiene un montón de solicitudes de mujeres”, confesó la panelista de BTV con visible molestia. Esta situación le causa una reacción visceral: se lo toma como un asunto personal. “Soy un poco celosa con eso. No sé si celosa, pero sí cuidadosa. ¡Se le llena la casilla de solicitudes de chicas y eso me da una bronca!”.

La bronca que expresa Maglietti no es menor. Su preocupación no responde simplemente a celos infundados, sino a una realidad concreta de lo que sucede en las redes cuando un perfil atractivo es etiquetado públicamente. “Por más de que no haya una doble intención, no me gusta que vayan a chumearlo”, expresó cruda y directo, explicando que busca evitar situaciones que compliquen su relación. “Prefiero que no sepan”, cerró con una lógica que pone la privacidad por delante de cualquier estrategia de visibilidad.
Alejandra incluso reconoció que su pareja le ha mostrado algunos de los mensajes que recibe cuando lo etiqueta. “Por ahí muchas chicas le hablan o se le acercan y él me las muestra.

Las dos o tres veces que lo etiqueté, me dice: ‘Mirá, me arrobaste y mirá’. Empiezo a ver y por suerte no conocía ninguna, porque si hubiera conocido a alguna me hubiera dado más bronca”. En estas situaciones, Juan Manuel es quien finalmente establece el límite: constantemente le pide que no lo etiquete ni lo exponga públicamente.
LA ACEPTACIÓN MUTUA DE SUS MUNDOS
A pesar de estas diferencias radicales en cuanto a exposición mediática, la pareja funciona en armonía. Juan Manuel comprende que Alejandra es una personalidad pública por su carrera, y eso no le genera conflictos. “Él me ayuda, me potencia y le gusta lo que hago”, reconoció Maglietti con gratitud. Para ella, esa aceptación fue crucial desde el inicio: “Porque si no no podría estar con alguien que no le gusta lo que hago”.

Lo interesante es que Alejandra establece una diferencia clara entre su propia exposición y la de su novio. “Porque una cosa soy yo que estoy expuesta por mi trabajo y está todo bien porque él ya lo sabe y me aceptó así. Pero otra cosa es él, que no tiene un Instagram donde esté mostrando toda su vida todo el tiempo. Tampoco le gusta eso y, de hecho, siempre me dice: ‘No, no pongas nada’”.
Sin embargo, admitió que ha hecho excepciones puntuales. “El mucho no quiere, pero el Día del Padre y un par de veces más lo etiqueté”. En esos casos, respetó su pedido y no volvió a insistir. Para Maglietti, la privacidad de su pareja es un pacto tan importante como la aceptación mutua de sus respectivos mundos: uno de constante exposición mediática, otro de deliberada reserva empresarial.




