Preparar yogur casero es mucho más sencillo de lo que parece. Con apenas dos ingredientes y unas pocas horas de reposo se puede obtener un producto cremoso, natural y sin aditivos, ideal para desayunos, meriendas o como base para otras recetas.
La propuesta, popularizada por Jimena Monteverde, permite elaborar un yogur con excelente textura utilizando únicamente leche entera y un yogur natural, que actúa como fermento. Además de ser una opción económica, tiene la ventaja de que se puede personalizar con frutas, miel, semillas o frutos secos una vez terminado.

Según la Escuela de Salud Pública de Harvard, el yogur aporta proteínas, calcio, vitamina B12 y probióticos, microorganismos beneficiosos que ayudan a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal y favorecen una buena digestión. Prepararlo en casa también evita el agregado de azúcares, saborizantes y conservantes presentes en muchas versiones industriales.
Consejos para que quede más cremoso
- Usar leche entera ayuda a conseguir una textura más espesa y suave.
- Si se busca un yogur estilo griego, se puede colar durante unas horas con una tela fina o un filtro de café para eliminar parte del suero.
- Reservar una porción del yogur recién preparado permite utilizarla como fermento para las próximas tandas, aunque se recomienda hacerlo solo 3 o 4 veces antes de reemplazarlo por un yogur nuevo.
- También se puede aromatizar con esencia de vainilla, canela o ralladura de limón una vez finalizado el proceso de fermentación.
Ingredientes
- 3 litros de leche entera (preferentemente fresca y pasteurizada, no ultrapasteurizada).
- Un yogur natural sin azúcar ni sabores agregados.

Procedimiento
- Calentar la leche en una olla hasta alcanzar aproximadamente 85 °C. Si no se dispone de un termómetro, retirar del fuego cuando comience a humear, sin dejar que hierva.
- Dejar enfriar la leche hasta unos 45 °C. Debe sentirse caliente al tacto, pero sin quemar.
- Agregar el yogur natural y mezclar suavemente hasta que quede completamente integrado.
- Tapar el recipiente y dejar fermentar entre 8 y 12 horas en un lugar cálido. Una buena opción es envolver la olla con una manta o colocarla dentro del horno apagado con la luz encendida.
- Llevar a la heladera durante al menos 4 horas. El frío permitirá que el yogur adquiera una textura más firme y un sabor más equilibrado.
- Servir solo o acompañar con frutas frescas, miel, granola, semillas o frutos secos, según el gusto de cada uno.
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