Guido Süller abrió su corazón y reveló el doloroso camino que recorrió tras someterse a una serie de cirugías estéticas motivadas, según él, por las burlas de Ricardo Fort.
Lo que comenzó como una decisión para mejorar su autoestima se convirtió en una pesadilla médica y emocional que lo marcó para siempre.
“Tenía una rayita acá (cartílago), e inseguro de mí fui y me la operé”, reconoció el mediático al confesar el origen de todo.
El drama comenzó en plena sala de operaciones. Süller relató que, al despertar de la intervención, notó que algo había salido terriblemente mal: su nariz había quedado torcida. En ese momento, lo que debía ser un cambio menor en su imagen se transformó en el inicio de un largo proceso de correcciones que marcarían los años siguientes de su vida.

La segunda cirugía no resolvió el problema, sino que lo agravó. “Quedé como un perro pekinés”, describió el propio Süller, con su característica crudeza, al recordar cómo quedó su rostro después de la segunda intervención. El resultado era una nariz pequeña y desproporcionada respecto al resto de sus facciones, lo que lo perturbaba profundamente cada vez que se miraba al espejo.
Los médicos debieron recurrir a una tercera cirugía mucho más invasiva para reparar el daño. Le extrajeron cartílago de la oreja para reconstruirle la nariz y darle proyección. Fue un procedimiento complejo que buscaba restaurar la armonía de su rostro luego de dos intervenciones fallidas.
EL IMPACTO EMOCIONAL DE LAS CIRUGÍAS DE GUIDO SÜLLER
Las secuelas físicas fueron grandes, pero las emocionales resultaron aún más profundas. Süller confesó que durante un año entero lloró todos los días al no reconocerse en el espejo. “Creía que la cirugía había sido un sueño. Me levantaba e iba al baño a lavarme la cara, me miraba y no era yo. Decía: ‘No soy yo, por favor, quiero mi nariz’”, relató con angustia.

La desconexión con su propia imagen lo acompañó durante meses. Cada mañana repetía el mismo ritual: mirarse al espejo y no encontrarse. La nariz que veía no era la que había tenido toda su vida, y esa pérdida de identidad le generó un trauma que tardó mucho tiempo en sanar. “Estoy contento ahora, pero mi nariz original era superior a esta”, admitió.
POR QUÉ RICARDO FORT INFLUYÓ EN LA DECISIÓN DE GUIDO SÜLLER
Según el propio Süller, las insistentes burlas de Ricardo Fort sobre su apariencia física fueron el detonante que lo empujó al quirófano cuando aún trabajaba como modelo.

La presión del entorno y la exposición mediática hicieron el resto: la inseguridad pudo más que la prudencia. Una decisión tomada desde el dolor terminó costándole años de sufrimiento.




