En una charla relajada y cargada de nostalgia en Otro día perdido, Mario Pergolini abrió una ventana a uno de los capítulos más personales de su vínculo con Gustavo Cerati. El conductor recordó el viaje que compartieron a Machu Picchu durante una gira latinoamericana de Soda Stereo y reveló cómo aquella experiencia quedó grabada para siempre en su memoria.
Todo surgió mientras debatían sobre el turismo actual en el emblemático sitio arqueológico peruano. Fue entonces cuando Pergolini sorprendió al contar que recorrió junto a Cerati el famoso Camino del Inca, una travesía exigente que conduce hasta la histórica ciudadela. “A Machu Picchu yo fui con Cerati. Subí 24 horas el Camino del Inca, lo hicimos juntos”, recordó al aire.
MARIO PERGOLINI Y GUSTAVO CERATI: EL VIAJE QUE LOS UNIÓ EN PLENA GIRA
Según relató el conductor, el viaje ocurrió durante la gira de Ruido blanco, cuando la banda tenía un día libre en medio de sus compromisos musicales. Aprovechando la cercanía de la celebración del Inti Raymi, decidieron vivir la experiencia completa en las alturas de Perú.
“Estaba Soda Stereo de gira y yo fui a la gira con ellos y en un momento teníamos día libre y venía Inti Raymi, o sea, la Gran Ceremonia arriba de todo. Estuve un día haciendo el Camino del Inca con él arriba”, explicó Pergolini, evocando aquel momento compartido con Cerati lejos de los escenarios y las multitudes.

El Inti Raymi, celebrado cada 24 de junio, es una de las festividades andinas más importantes. La ceremonia honra al dios Sol y a la Pachamama mediante rituales, danzas y ofrendas ancestrales que conectan a las comunidades con la naturaleza y los ciclos agrícolas.
LA DESOPILANTE REFLEXIÓN DE PERGOLINI SOBRE MACHU PICCHU
Durante la charla, Evelyn Botto y Agustín “Rada” Aristarán remarcaron que el Camino del Inca suele demandar cuatro días de recorrido. Sin embargo, Pergolini aclaró que existen alternativas más cortas y recordó la travesía con humor.
“Tenés varias etapas, incluso lo podés hacer en medio día, nada más”, explicó. Luego lanzó una frase que provocó risas en el estudio al recordar que, una vez finalizado el recorrido, descubrió que existía un tren turístico para llegar al lugar. “¿Para qué hicimos esta estupidez?”, bromeó.
Lejos de romantizar la experiencia, también dejó una reflexión irónica sobre la llegada a Machu Picchu: “Llegás a Machu Picchu, mirá, decís: ‘Qué lindo, ¿qué hacemos?’ No hay nada para hacer”.
Incluso se animó a bromear sobre la altura y el desgaste físico de la travesía. “No, no, esa altura en mi vida no me pegaba nada”, lanzó entre risas, dejando una nueva postal de la complicidad y la amistad que compartió con Cerati en una etapa histórica del rock argentino.




