El pasado 12 de febrero, Juana Repetto dio a luz a Timoteo, su tercer hijo, quien nació a través de una cesárea.
A un mes del nacimiento, la actriz y creadora de contenido compartió en sus redes sociales un video en el que contó cómo vivió ese momento.
En el relato, Juana fue muy sincera sobre lo que sintió durante el procedimiento y el difícil postoperatorio que atravesó.

LA CESÁREA DE JUANA REPETTO, PRIMERA PARTE
“Bueno, les cuento finalmente la experiencia con la cesárea. No la pasé bien, la verdad”, comenzó diciendo.
De todos modos, quiso aclarar que el procedimiento en sí no le resultó doloroso. “Quiero aclarar algo porque no quiero asustar a nadie. Si vos no sos impresionable… la verdad que es un proceso que no duele nada y es rápido. Eso es una realidad”, explicó.
Sin embargo, comparó la experiencia con los partos vaginales que había tenido anteriormente. “Yo tuve dos partos vaginales soñados. Con Belisario no me hicieron ni siquiera un punto y con Toro tuve tres puntitos. Me fui caminando. Entonces esto me pareció eterno, doloroso, largo, tedioso y difícil”, expresó.
Según contó, lo más complicado fue el período posterior a la cirugía. “La cesárea es una cirugía mayor y tenés que ocuparte del bebé. Yo estaba con las piernas dormidas, el bebé que no se prendía a la teta y yo que no me podía incorporar por el corte. A mí me pareció dificilísimo el postoperatorio”, relató.

Luego, Juana describió cómo fue el momento previo a la intervención y la aplicación de la anestesia. “Llegás, te hacen poner medio encorvada, algunos dicen en posición cucharita. La anestesista me iba explicando todo. Me dijo que iba a sentir un calorcito y después me pusieron la raquidia, que es la anestesia”, detalló.
La actriz también recordó la sensación que tuvo cuando comenzó a perder sensibilidad en las piernas. “Te dicen que te va a venir un calor por la cola y que se te van a ir durmiendo las piernas. A mí eso me daba mucha impresión desde antes y también en el momento”, confesó.
Incluso contó que llegó a pensar que la anestesia no estaba funcionando. “Yo les decía: ‘Chicos, pero estoy sintiendo todo. Puedo mover las piernas’. Y ellos me decían: ‘Intentá levantarlas’. Yo podía moverlas un poco, pero levantarlas no podía”.
En medio de esa confusión, llegó el momento más impactante del relato. “Viene el anestesista del otro lado y me dice: ‘Ya te están operando’”, recordó.





