El escándalo por los comentarios racistas de Carmiña Masi a Jenny Mavinga no quedó ahí. Tras su expulsión del reality, la exparticipante se mostró visiblemente afectada y aprovechó la oportunidad para pedir disculpas públicamente a la familia de su excompañera, a quienes se dirigió directamente frente a las cámaras.
En una emotiva intervención, Carmiña se dirigió a la familia de Mavinga: “No tengo justificación. Hay chistes que no se dicen. Lastimosamente, me puse muy cómoda en la casa donde estaba viviendo. Ese un chiste de muy mal gusto el que hice”, expresó.
Carmiña se mostró sincera y admitió que la expulsión fue el resultado de su propio comportamiento: “Me costó toda la expulsión de Gran Hermano. Por eso les pido disculpas a ustedes. Y lo voy a hacer las veces que lo tenga que hacer. Porque así como sé que puedo jugar, sé cuando me equivoco”, agregó.
El arrepentimiento de Carmiña fue palpable y, mirando directamente a la familia de Mavinga, cerró: “Perdón se le pide a Dios. Pero realmente me siento muy mal. Siempre me llevé bien con Mavinga“.
Carmiña: “No tengo justificación. Hay chistes que no se dicen. Lastimosamente, me puse muy cómoda en la casa donde estaba viviendo“.
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EL DESCONSOLADO LLANTO DE MAVINGA TRAS LA EXPULSIÓN DE CARMIÑA DE GRAN HERMANO: ¿PIENSA EN ABANDONAR?
La casa de Gran Hermano: Generación Dorada vivió un momento histórico que dejó a todos los participantes con el corazón en la boca. Carmiña Masi fue expulsada del reality de Telefe tras hacer comentarios racistas hacia Jenny Mavinga, lo que desató una serie de emociones intensas en los concursantes, especialmente en la propia víctima de esos ataques.
Al enterarse de la expulsión, Mavinga quedó completamente devastada y no pudo contener su llanto. La participante, que había sido blanco de los comentarios racistas de Carmiña, no solo estaba angustiada por la salida de su compañera, sino también por no entender a fondo la situación.
Apenas al día siguiente, tras despertarse, Mavinga se dirigió al patio, donde se sentó en los sillones, mirando al vacío con la tristeza reflejada en su rostro. En ese momento, Andrea del Boca apareció para consolarla y brindarle apoyo.
La situación estaba tomando un giro inesperado y, en sus conversaciones con sus compañeras, Mavinga expresó su mayor preocupación: “Mis hijas, ¿cómo estarán pasando esto afuera?”. Esta confusión y angustia fueron suficientes para hacerla dudar de su permanencia en el juego.