Marixa Balli lleva toda una vida ligada al mundo del espectáculo, pero también al comercio de ropa y calzado.
Sin embargo, la crisis económica golpeó de lleno a su emprendimiento Xurama y la obligó a tomar una decisión difícil: cerrar sus locales en el barrio de Flores, uno de los polos comerciales más importantes de la Ciudad de Buenos Aires.
En diálogo en vivo con LAM, Ángel de Brito le pidió a la exvedette que contara qué fue lo que ocurrió detrás de esta drástica medida. “El año pasado empecé a cerrar. Se me empezaban a cortar algunos contratos de alquiler y me di cuenta de que la situación venía muy para atrás”, explicó Marixa.
Balli recordó que lleva más de 20 años ininterrumpidos en el rubro y que atravesó distintos contextos económicos, pero aseguró que nunca vivió algo similar. “Nunca vivimos una situación tan difícil. Ver a mis fabricantes tan deprimidos, muchos cerrando, eso no me había pasado”, confesó.

Uno de los principales problemas, según detalló, fue el alto costo de sostener los locales en Flores. “Flores es muy caro, no tanto el alquiler, sino la renovación. Es plata que ya sabés que de entrada perdés”, explicó, y agregó que decidió no invertir más dinero en un contexto tan inestable. “Yo manejo bien los números, hago cuentas todo el tiempo, y dije: no es momento”.
Además, la empresaria habló de las dificultades para producir calzado en la Argentina: “Los insumos no tienen precio fijo, hoy te dicen una cosa y mañana otra. Se demora el zapato porque no llega la base, el PVC, porque hay feriados, porque las fábricas no trabajan”.
Marixa también señaló que el consumo cambió de manera drástica. “La gente está priorizando el supermercado, el colegio, la obra social, mantener a los hijos. El calzado no es una prioridad hoy”, analizó, y aseguró que muchos comerciantes de la zona están atravesando la misma situación. “Hay colegas que están cerrando locales impresionantes en Flores”.
MARIXA BALLI CAMBIA DE RUMBO: “NO QUIERO SABER NADA CON LO TEXTIL”
Pese al duro momento, Balli dejó en claro que no baja los brazos y que ya está analizando un nuevo rumbo comercial, aunque prefirió mantenerlo en reserva. “No quiero decir todavía de qué se trata. Quiero vaciar el local, vender todo lo que queda, y después montarlo”, explicó, mientras desde LAM destacaban los precios de liquidación.
Eso sí, fue tajante sobre lo que no volvería a hacer: “No quiero saber nada con lo textil, ni con zapatos ni accesorios”, afirmó, dejando abierta la puerta a un proyecto completamente distinto.





