Durante los años noventa, Eric Grimberg fue uno de los rostros juveniles más reconocibles de la televisión argentina. Su paso por ficciones emblemáticas como Jugate conmigo y Montaña Rusa lo instaló rápidamente en el imaginario de esa generación.
Sin embargo, a diferencia de muchos de sus compañeros de elenco, Grinberg eligió un camino poco habitual: retirarse del medio cuando su carrera parecía estar en pleno ascenso y construir una vida lejos de las cámaras.
Jugate conmigo se convirtió en un fenómeno juvenil y marcó el inicio del vínculo de Eric Grimberg y Cris Morena, quien volvería a convocarlo poco tiempo después para otros proyectos.
Tras ese debut, el joven participó en Brigada Cola y, más tarde, en Montaña Rusa, una de las ficciones más recordadas de la década. Allí compartió pantalla con actores como Nancy Dupláa, Gastón Pauls, Diego Ramos y Carla Peterson.

QUÉ ES DE LA VIDA DE ERIC GRIMBERG
Con poco más de 20 años, comenzó a tomar distancia del ambiente televisivo. Aunque realizó algunos trabajos adicionales, Grimberg sentía que la actuación no era el eje sobre el que quería construir su vida adulta.

Su última aparición en televisión se dio en 2008, cuando aceptó una breve participación en Todos contra Juan, invitado por su amigo Gastón Pauls. Fue un regreso puntual, sin intención de retomar la exposición mediática.
El verdadero motivo de su alejamiento estuvo vinculado a la empresa familiar. Desde muy joven, Eric había estado en contacto con ese mundo y decidió volcar allí su energía.
Hoy forma parte de la dirección de Grimberg Dentales y Bucaltac, empresas dedicadas a la fabricación y comercialización de productos odontológicos y de cuidado bucal, con presencia tanto en el mercado local como en el exterior.

En lo personal, la estabilidad fue una prioridad. Casado desde 1999 con Valeria, es padre de dos hijos, Thiago y Catya, que hoy ocupan un lugar central en su vida cotidiana. A sus 56 años, Grimberg mantiene un perfil bajo y una rutina alejada del ruido del espectáculo, sin renegar de su pasado artístico, pero sin nostalgia por la fama.




