El pão de queijo, uno de los grandes emblemas de la gastronomía brasileña, volvió a captar la atención internacional al ubicarse entre los mejores snacks del mundo en el ranking elaborado por el sitio especializado TasteAtlas. El tradicional pancito de queso se ganó un lugar entre las preparaciones más valoradas del planeta gracias a su sabor, su textura única y su historia.
Aunque su nombre significa literalmente “pan de queso”, no se parece al pan tradicional. Está elaborado con fécula de mandioca, queso, leche, huevos y aceite, una combinación que da como resultado una corteza levemente crocante y un interior aireado, elástico y muy tierno. Esa receta sencilla es la que lo convirtió en un clásico de Brasil y en un producto cada vez más popular fuera de sus fronteras.
Actualmente, el pão de queijo puede encontrarse en cafeterías, panaderías y restaurantes de distintos países de América Latina, incluido el norte de Argentina, donde comparte protagonismo con preparaciones similares como el chipá. Su creciente fama internacional quedó reflejada en la última edición del ranking de TasteAtlas, que lo posicionó entre los snacks más destacados del mundo.
Cómo nació el pão de queijo
El origen del pão de queijo se remonta a la época colonial de Brasil. Según explica TasteAtlas, la preparación surgió gracias al ingenio de las comunidades afrobrasileñas esclavizadas, que comenzaron a utilizar el almidón obtenido de la mandioca para elaborar pequeños bollos horneados cuando el trigo era escaso o difícil de conseguir.

En aquellos primeros años, la receta no llevaba queso. Los bollos se preparaban únicamente con el almidón de mandioca y agua, aprovechando un ingrediente abundante en la región. Recién hacia fines del siglo XIX, tras la abolición de la esclavitud, comenzaron a incorporarse nuevos alimentos a la dieta de la población.
Fue entonces cuando, en el estado de Minas Gerais, reconocido como el principal polo productor de lácteos de Brasil, empezaron a agregarse queso y leche a la masa. Esa evolución dio origen al pão de queijo tal como se conoce hoy, una receta que con el paso del tiempo se convirtió en uno de los símbolos gastronómicos del país.
Por qué está entre los mejores snacks del mundo
Una de las características que distingue al pão de queijo es que no contiene harina de trigo, sino fécula de mandioca, lo que le aporta una textura inconfundible. Además, si se elabora con ingredientes certificados, puede consumirse como una opción libre de gluten.

La receta tradicional utiliza queso Minas, aunque fuera de Brasil es habitual encontrar versiones preparadas con parmesano, mozarella o quesos semiduros de sabor intenso. El resultado siempre mantiene la misma esencia: un exterior dorado y apenas crocante que contrasta con un interior húmedo, liviano y muy aromático.
En la última actualización del ranking de TasteAtlas, el pão de queijo obtuvo 4,4 puntos sobre 5 y alcanzó el puesto 14 entre los 100 mejores snacks del mundo. La clasificación se confeccionó a partir de decenas de miles de valoraciones de usuarios verificadas por la plataforma, consolidando al clásico brasileño como uno de los grandes referentes de la gastronomía latinoamericana.
