Tras años alejado de la pantalla grande, José Luis Torrente volvió con una misión todavía más desmesurada que las anteriores. En Torrente, presidente, el personaje creado por Santiago Segura abandona momentáneamente su papel de expolicía para lanzarse a la política, aunque sin perder las características que lo transformaron en uno de los antihéroes más populares del cine español.
En esta nueva entrega de 109 minutos disponible en Netflix, Segura traslada el humor irreverente de la saga al mundo de la política y construye una sátira que apunta tanto a dirigentes españoles como a figuras internacionales, sin dejar de lado referencias a la actualidad latinoamericana.
De qué trata Torrente, presidente
La historia comienza cuando José Luis Torrente descubre que, pese a su largo historial de fracasos, todavía existe un lugar donde cree que puede triunfar: la política.
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Impulsado por una mezcla de oportunismo y delirios de grandeza, decide postularse para la presidencia con un discurso que desafía toda lógica y una campaña marcada por los escándalos. Lo que parece una candidatura destinada al ridículo comienza a ganar una inesperada repercusión pública.
Mientras intenta llegar al poder, Torrente queda envuelto en una trama que combina conspiraciones, operaciones políticas, intereses económicos y situaciones absurdas que ponen en evidencia los excesos del escenario político contemporáneo.
Como ocurrió en las películas anteriores, el argumento funciona principalmente como una excusa para desarrollar una sucesión de gags y escenas disparatadas donde el protagonista enfrenta desafíos para los que claramente no está preparado.
Una sátira política con referencias internacionales
A diferencia de las entregas anteriores, centradas en el policial y la acción, esta película coloca el foco en la política contemporánea. Santiago Segura utiliza la campaña presidencial de Torrente para construir una parodia sobre el funcionamiento de los gobiernos, la comunicación política y el impacto de las redes sociales en las elecciones.
La historia incorpora guiños a dirigentes de distintos países y también referencias a la realidad argentina, siempre desde un tono exagerado y deliberadamente provocador. Esa mirada convierte a la película en una sátira que busca reírse tanto de los políticos como de los votantes y del funcionamiento del sistema democrático cuando se impone el espectáculo sobre el debate.
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El resultado mantiene intacto el ADN de la franquicia, pero traslada el humor al terreno de la actualidad política.
Conserva el estilo irreverente
Las críticas señalaron que Torrente, presidente conserva el estilo irreverente que convirtió al personaje en un fenómeno popular. También destacaron que la película amplía el alcance de la sátira al incorporar referencias a la política internacional y a temas de actualidad.
Otros análisis remarcaron que el film vuelve a apoyarse en un humor deliberadamente excesivo y políticamente incorrecto, una marca registrada de la persona-personaje que continúa generando adhesiones y rechazos en partes iguales.
Cómo es el reparto de Torrente, presidente
- Santiago Segura como José Luis Torrente
- Neus Asensi como Amparito
- Javier Cámara como Spin Doctor
- Carlos Areces como asesor de campaña
- Antonio Resines como rival político
- El Gran Wyoming como periodista
- Toni Acosta como candidata opositora
- José Mota como colaborador de Torrente