Durante mucho tiempo, hablar de perfumes árabes era hablar de fragancias intensas, envolventes y de gran duración. Notas como el oud, las especias, la vainilla o el ámbar construyeron la identidad de un segmento que dejó de ser de nicho para convertirse en una de las tendencias más fuertes del mundo de la perfumería.
Sin embargo, ese universo también está cambiando. En los últimos lanzamientos empieza a repetirse un patrón: las marcas conservan la profundidad característica de las composiciones orientales, pero incorporan ingredientes que aportan mayor frescura y versatilidad.
El objetivo ya no es únicamente ofrecer perfumes potentes, sino también opciones que funcionen durante el día, en climas cálidos o para quienes prefieren aromas más luminosos sin resignar presencia.

Esta evolución responde a un consumidor que busca fragancias capaces de adaptarse a distintos momentos.
Así, notas cítricas, acuáticas y verdes comienzan a convivir con fondos dulces, ambarados o almizclados, generando un nuevo equilibrio entre intensidad y frescura.
Uno de los ejemplos recientes de esta tendencia es Khamrah Waha, la nueva incorporación de Lattafa. La fragancia mantiene el carácter oriental de la línea Khamrah, pero apuesta por una construcción más fresca a partir de una salida con bergamota, enebro y yuzu; un corazón de iris, pepino y salvia; y un fondo de tonka, vainilla y almizcle.
Según la presentación del lanzamiento, pertenece a la familia aromática acuática y busca reinterpretar el lujo oriental desde una mirada más moderna y versátil.
POR QUÉ LOS PERFUMES ÁRABES YA NO HUELEN COMO ANTES
La transformación también refleja un cambio más amplio dentro de la industria. Después del auge de las fragancias gourmand, donde predominaban los acordes dulces e intensos, el mercado parece inclinarse hacia composiciones que combinan personalidad con una sensación más limpia y fresca.
No se trata de abandonar las bases que hicieron populares a los perfumes árabes, sino de reinterpretarlas para responder a nuevos gustos.
En ese contexto, la perfumería oriental deja de asociarse exclusivamente con aromas densos o nocturnos y empieza a ampliar su propuesta. L

as nuevas composiciones buscan mantener la larga duración y la estela que caracterizan al segmento, pero con perfiles olfativos más equilibrados y fáciles de llevar durante todo el año.
Más que una moda pasajera, este cambio muestra cómo una de las categorías de mayor crecimiento dentro del universo de las fragancias continúa evolucionando para conquistar a un público cada vez más amplio.



