Pink Floyd: top cinco de sus mejores canciones

 Son algunas de las más emblemáticas de su extensa carrera en los escenarios. Mirá los videos.

Pink Floyd: top cinco de sus mejores canciones
Pink Floyd: top cinco de sus mejores canciones

Pink Floyd es una de esas bandas que posiblemente jamás se convierta en un básico para la radio, aunque es quizás la más accesible del rock progresivo. La agrupación rara vez buscó atraer a grandes masas.

Por el contrario, trabajó canciones ambiciosas que a menudo superaban los diez minutos de reproducción.

Su larga historia artística se compone en gran medida de sus 15 álbumes de estudio, unos cuantos de compilación y otros más de sus shows en vivo. Las composiciones de teclado de Richard Wright fueron esenciales para muchos de los esfuerzos de Floyd, como los solos de guitarra de Dave Gilmour y la lírica sincera de Roger Waters.

Es imposible clasificar sus canciones, pero haremos un esfuerzo y les dejaremos nuestro top cinco (válido para cambio):

Dogs

Sólo Pink Floyd podría salirse con la suya con una canción de 17 minutos. La melodía y letra nunca se pierden en el largo viaje. El álbum Animals es probablemente el más subestimado, sin embargo, hoy en día llega a niveles respetables, tanto o más que Dark Side.

Us and Them

El ritmo fue increíble y la instrumentación perfecta. La empatía dentro de toda la composición era lo que Waters usaba para relacionar Dark Side. No es la mejor canción del disco, pero es la pista de mayor alcance.

Sheep

Otra canción con la voz aguda de Waters liderando el camino. La letra recordó los peligros de seguir sin cuestionar o incluso sin pensar. La composición es como una montaña rusa y cuando termina, te sentís agotado…en el buen sentido.

Another Brick in the Wall

Las tres partes de esa canción cuentan la historia completa. Es triste, dolorosa y sorprendente al mismo tiempo. Habla de la ausencia de un padre, un amor perdido y un corazón roto.

Time

Cada verso de ese tema es atemporal y una representación simbólica del título de la pista. Pertenece literalmente al panteón de las mejores canciones escritas y grabadas de la historia. Los solos de guitarra de Gilmour son geniales, la letra de Waters brillante y verdadera.