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La monja argentina que es furor en TikTok

A sus 25 años, Josefina Cattaneo empezó a subir videos a la red social para conectarse con los más jóvenes.

Josefina: la monja argentina que es furor en TikTok y predica a Jesús
Josefina: la monja argentina que es furor en TikTok y predica a Jesús

La pandemia de coronavirus impuso la distancia social y con ello, muchas prácticas, como la congregación religiosa, debieron reacomodarse. Razón por las que las misas vía streaming y el uso por parte de sacerdotes y pastores de las redes sociales iniciciaron este nuevo capítulo.

Claro que ahora fue una joven monja quien generó otro fenómeno viral al elegir TikTok para predicar a Jesús y así acercarse al púbico más joven. Y es que a sus 25 años, Josefina Cattaneo reinventa las canciones del momento con letras relacionadas a las creencias de la religión católica y se anima a los sketch o bailes clásicos tiktokeros.

La joven nació en Verónica, provincia de Buenos Aires, pero vivió toda su vida en Magdalena, a 50 kilómetros de La Plata. Actualmente, reside en el Instituto Nuestra Madre de la Merced de La Carlota, Córdoba, junto a otras cinco hermanas.

Allí impartía clases de marzo, pero el coronavirus la alejó de sus alumnos. “Tenía Instagram y Facebook, pero TikTok es distinto… ¡No tenía ni idea cómo usarlo! Porque si bien soy joven, al estar atravesada por la vida religiosa a veces quedo al margen de algunas cosas”, le contó a Infobae Josefina.

“Me descargué la aplicación hace un tiempo pero no encontraba el momento de usarla. Iba a rezar y me acordaba que la tenía. Hasta que hace un mes dije: ‘Jesús, ¡dame una mano! Con el encierro por la pandemia ¡no sé cómo anunciarte!’". Así entendió que podía usar la red social para transmitir el mensaje que ella quería.

La reacción positiva de los usuarios fue inmediata. Hoy, la religiosa ya cuenta con más de cinco mil seguidores. Una misión en Quitilipi, Chaco, cuando tenía 15 años, confirmó su vocación.

“Descubrí todo lo que Jesús me había regalado. Me encontré con gente muy humilde, que compartía la poca agua y pan que tenía, sin perder la fe. Fue un click”, recuerda. A partir de esa vivencia no tuvo dudas en su camino.

Josefina recuerda que cuando le contó a sus amigas que quería ser monja, ellas le dijeron que estaba “re loca”. Y que su mamá, la mandó al psicólogo. Sin embargo, decidió seguir adelante. “Me hace feliz y me ayuda a hacer feliz a otros”, admite sobre su vocación.