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Una mirada a los mejores momentos de Al Pacino en la pantalla

 La pasión y entrega de esta leyenda del cine lo convirtió en uno de los favoritos del público, dentro y fuera de sus fronteras.

 

Una mirada a los mejores momentos de Al Pacino en la pantalla
Una mirada a los mejores momentos de Al Pacino en la pantalla

Al Pacino fue en su mejor época uno de los actores más talentosos, incluido en el listado de los mejor pagados de Hollywood. Aunque, sus últimos proyectos parecieron ser un vano intento por mantenerse activo en el showbiz.

En recuerdo y respeto a quien todavía es todo un ícono en la historia del cine internacional, resumimos cinco de sus mejores actuaciones, por las cuales se transformó en leyenda para la generación de artistas de hoy.

Tarde de perros

Su papel en The Godfather le dio a su carrera un impulso esperado, pero en lugar de seguir con historias de la mafia, Pacino cambió de tono. Interpretó a un hombre agobiado que pretende robar un banco para pagar el cambio de sexo de su amante. Una historia arriesgada si entendemos que fue en 1975.

Glengarry Glen Ross

Pacino ganó el Oscar como Mejor Actor en 1992 por su papel en Scent of a Woman, pero varios críticos consideraron que su otra actuación fue más digna de celebrarse. En la adaptación de David MametGlengarry Glen Ross, Al fue una pieza destacada de un elenco impecable.

Insomnio

En el 2002 unió fuerzas con Christopher Nolan para un thriller que le dio su mejor papel  en años. Fue un policía torturado, luchando con la culpa y la falta de sueño. Pacino supo lidiar con sus sentimientos, y en la escena final se mostró devastadoramente apasionado, muy satisfactorio para el viaje que tuvo su personaje.

Heat

Hubo una gran publicidad sobre el trabajo de Al Pacino con el genial Robert De Niro para Heat, aunque siempre estuvieron separados en la trama. Lo mejor del largometraje fue la tensa reunión que tuvieron sus personajes en un restaurante, que quedó para la historia.

El Padrino

Observar a un Pacino, con poco más de 30 años, dar una interpretación tan notoria en su tercera película, fue una lección para cualquier actor con vida en el espectáculo. Al entrar en la piel de Michael Corleone, esta leyenda encontró su verdadero equilibrio. En la escena a continuación, posiblemente la mejor de toda la saga, se le ve como el gánster que nunca pretendió ser. Fue sólo un abreboca de lo que vendría.